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Tiempo de alianzas

Los escándalos que marcaron los cierres de las campañas de Santos y Zuluaga en primera vuelta parecen haberse enterrado y hoy los candidatos se enfocan en tejer alianzas, a poco más de una semana de la elección presidencial.

Desde el terreno predictivo, según la encuesta divulgada por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) el pasado martes la intención de voto por el candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga es de un 47%, frente a un 45% registrado por el presidente-candidato, Juan Manuel Santos. En tanto, el voto en blanco captura el 6% de las preferencias, un descenso notable comparado con el 15% marcado en el sondeo publicado por Cifras y Conceptos el 29 de mayo.

Los votos que en primera vuelta se decantaron por candidatos diferentes de Santos y Zuluaga suman casi 5 millones; es decir, el 40% de los sufragios válidos. Por tal motivo, los equipos de campaña de los aspirantes al sillón presidencial cesaron el intercambio de acusaciones relacionadas con financiamiento e interceptaciones ilegales y se dedicaron a buscar el respaldo de los que no llegaron al balotaje.

Si bien en el sistema presidencialista colombiano, donde el voto por la persona prima sobre el voto por el partido, las preferencias no son íntegramente endosables, las coaliciones partidistas que se pacten y los guiños personales que se hagan definirán el próximo presidente de la república.

De manera oficial, la aspirante por el Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, adhirió a la campaña de Zuluaga con el respaldo del directorio nacional y sobre las bases de un acuerdo programático. Sin embargo, en la práctica ese conglomerado había llegado dividido a la primera vuelta, pues un sector importante de congresistas –entre ellos sus mayores electores– estaba alineados con Santos. El “ala santista” del conservadurismo reconfirmó su apoyo a la reelección del mandatario la semana pasada.

En la alianza de la izquierda, Aída Abello, líder de la Unión Patriótica, pidió a sus seguidores respaldar a Santos para darle continuidad al proceso de paz que el gobierno adelanta con la guerrilla de las FARC en Cuba. Entre tanto, las directivas del Polo Democrático acordaron dejar en libertad a sus electores para escoger entre Santos y Zuluaga. A título personal, la candidata Clara López anunció abiertamente su apoyo al presidente y está haciendo campaña a su lado en la capital del país, fortín electoral de la izquierda política. Un grupo de congresistas del Polo Democrático pidió a sus seguidores votar en blanco.

Por otra parte, Enrique Peñalosa y su colectividad (Partido Verde), también se abstuvieron de pedir a sus votantes inclinarse por uno u otro candidato para el balotaje, aunque Peñalosa aclaró que no votará en blanco. Vale la pena destacar que un sector del partido Verde representado por el precandidato presidencial John Sudarsky expresó su respaldo a Santos.

Tras estas alianzas las fuerzas están repartidas. El reciente respaldo de varios expresidentes a las campañas está haciendo notar a la opinión que estaba adormecida la importancia de lo que está en juego. Las encuestadoras tienen dos días para divulgar sus últimas mediciones antes de que la veda entre en rigor.

[Encuesta] Cifras y Conceptos

CandidatosJuan Manuel Santos (Partido de la U), Enrique Peñalosa (Alianza Verde), Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), Clara López Obregón (Polo Democrático/Unión Patriótica), Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador).

Primera vuelta: Santos=27,7%, Zuluaga=23,9%, Peñalosa=9,7%,  López=10%, Ramírez=8,7%, voto en blanco=11,5%, NSNR=8,5%

Segunda vuelta: Santos=33,6%, Zuluaga=34,2%, NSNR=32,2%

Segunda vuelta: Santos=31,4%, Peñalosa=29,9%, NSNR=38,7%

Segunda vuelta: Santos=31,8%, Ramírez=30,8%, NSNR=37,4%

Segunda vuelta: Santos=30,9%, López=29,5%, NSNR=39,5%

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Encuestadora: Cifras y Conceptos. Fecha media de trabajo de campo: 11 de Mayo de 2014. Financiamiento: Caracol Radio y Red más Noticias. Población: hombres y mujeres mayores de 18 años que tengan intención de votar en las próximas elecciones presidenciales. Tamaño de la muestra: 2.762 encuestas. Diseño muestral: Aleatorio por etapas. Técnica de recolección: En hogares. Margen de error y confiabilidad: Se observa un error estándar relativo de estimación del 2,9% con un nivel de confianza del 95%. Cobertura geográfica: Nacional. FuenteCifras y Conceptos.

[Encuesta] Cifras y Conceptos

CandidatosJuan Manuel Santos (Partido de la U), Enrique Peñalosa (Alianza Verde), Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), Clara López Obregón (Polo Democrático/Unión Patriótica), Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador).

Primera vuelta: Santos=27%, Zuluaga=19%, Peñalosa=10%,  López=10%, Ramírez=8%, voto en blanco=17%, NSNR=8%

Segunda vuelta: Santos=32%, Peñalosa=28%, NSNR=40%

Segunda vuelta: Santos=34%, Zuluaga=31%, NSNR=35%

Segunda vuelta: Santos=32%, Ramírez=27%, NSNR=41%

Segunda vuelta: Santos=32%, López=24%, NSNR=44%

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Encuestadora: Cifras y Conceptos. Fecha media de trabajo de campo: 27 de Abril de 2014. Financiamiento: Caracol Radio y Red más Noticias. Población: hombres y mujeres mayores de 18 años que tengan intención de votar en las próximas elecciones presidenciales. Tamaño de la muestra: 2.500 encuestas. Diseño muestral: Aleatorio por etapas. Técnica de recolección: En hogares. Margen de error y confiabilidad: Se observa un error estándar relativo de estimación del 2,9% con un nivel de confianza del 95%. Cobertura geográfica: Nacional. FuenteCifras y Conceptos.

A un mes de las elecciones presidenciales

La restitución del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, así como algunos conflictos surgidos en la coalición oficialista marcaron el acontecer político en Colombia. A un mes las elecciones presidenciales, no se difundieron nuevos sondeos de opinión pública. Sólo la proyección del voto en blanco, publicada por Tresquintos agregó nuevos elementos de análisis esta semana.

Sin embargo, al interior del santismo sondeos internos revelados por el portal colombiano, La Silla Vacía, habrían mostrado que Juan Manuel Santos continúa al frente de las preferencias ciudadanas con un 32% de los votos, seguido del candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, con 14% y Enrique Peñalosa, del Partido Verde, con 13%. Estos últimos porcentajes son prácticamente iguales a los que publicó Cifras y Conceptos el 31 de marzo (teniendo en cuenta los márgenes de error). En tanto, las preferencias por Santos son moderadamente más altas que las mostradas recientemente por el Centro Nacional de Consultoría, entre 23% y 27%. Por último, el porcentaje de los indecisos, alcanzaría el 10%.

Uno de los elementos más destacados del análisis oficialista es el supuesto repunte de Santos, que sorprende si se contrasta con los acontecimientos políticos que han afectado al gobierno y su campaña reeleccionista en días pasados. Por un lado, la restitución del alcalde de Bogotá por orden de un juez hizo ver la decisión tomada por el primer mandatario — de no acatar la recomendación de suspender el proceso hecha por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en marzo — como errada e inocua. Por otra parte, el malestar y los conflictos registrados al interior de la coalición oficialista entre congresistas liberales, representantes de Cambio Radical y las directivas de la campaña, no se estarían suscitando si el optimismo y la confianza reinaran en el equipo santista a solo un mes de los comicios.

Las campañas de los candidatos que pelean por el tiquete a la segunda vuelta siguen sin despegar, pese a que ninguna encuesta indica que Santos obtendrá la mayoría absoluta el 25 de mayo. La candidatura de Marta Lucía Ramírez, del Partido Conservador, ha centrado el debate político sobre la convención del partido en la cual fue elegida y sobre la que el Consejo Nacional Electoral emitirá un juicio próximamente, que de ser negativo podría poner fin a sus aspiraciones presidenciales.

En tanto, declaraciones sustanciales hechas por Enrique Peñalosa, quien en un eventual gobierno no estaría dispuesto a firmar un comercial con Corea del Sur (que se está negociando actualmente) o que la candidata del Polo Democrático, Clara López, quien se opondría a las importaciones de café de ser electa presidenta, pasan completamente desapercibidas por los principales medios colombianos, se relegan a notas marginales o curiosidades de campaña, pese a que éstas revelan posiciones políticas e ideológicas con implicaciones de cierto calibre.

Peñalosa ha acaparado más portadas por supuestas declaraciones racistas (descontextualizadas). En una entrevista en la Revista Bocas, Peñalosa, en la que indicó: “Trabajé más de dos años como obrero raso en una construcción, tan raso, que era el único no negro de la obra”. Las declaraciones le valieron dos días de mala prensa y la increpación de la fundación CHAO Racismo.

Finalmente, la anunciada estrategia ausentista de Santos y de Peñalosa en los debates presidenciales, sumada a una probable reproducción de noticias alrededor del paro agrario programado para el lunes 28 de abril, la muy factible impugnación de la medida que restituye al alcalde Petro — además del renacer de una revocatoria de su mandato por la vía plebiscitaria — y el reinicio de los diálogos de paz en Cuba, auguran el dominio de los espacios mediáticos por el candidato oficialista.

La importancia de los votos en blanco

En Colombia los votos en blanco son votos válidos. Se cuentan tal como se cuentan los votos por cualquier otro candidato. Los ciudadanos que votan en blanco marcan en el tarjetón una casilla dispuesta para registrar esta preferencia  — a diferencia de otros países en donde se suele dejar el tarjetón sin marcar.

La Ley contempla el voto en blanco como una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad. Una decisión que “constituye una valiosa expresión del disenso a través del cual se promueve la protección de la libertad del elector”. Hay que destacar que el voto en blanco genera efectos políticos, tanto para la elección de cargos unipersonales como de corporaciones públicas de elección popular. Además de incidir en el umbral requerido para mantener la personería jurídica, en caso de que el voto en blanco alcance la mitad más uno de los votos (mayoría absoluta) se debe repetir la elección. Si la elección es unipersonal, como la presidencial, no se pueden presentar los mismos candidatos; si es para un cuerpo colegiado no se pueden presentar las mismas listas.

Recientes encuestas de Cifras y Conceptos, Gallup, Ipsos, y el Centro Nacional de Consultoría registran la intención de votar en blanco en 26%, 19%, 27%, y 8%, respectivamente. La pregunta del millón es si esta tendencia se traducirá en una proporción igual o cercana a la votación real en blanco el próximo 25 de mayo.

La respuesta instintiva es no. Desde 1990 el voto en blanco depositado en las urnas para elecciones presidenciales no ha superado el 2% de los votos válidos. Su registro más bajo fue en 1994, cuando alcanzó el 1,1%; y el más alto lo fue en 2006, cuando alcanzó el 1,9%. Desde el punto de vista histórico esperar que llegue al 8% es osado, y que pase el 20% es delirante.

Pero, ¿puede ser diferente esta vez?

Existen razones válidas para pensar que en 2014 el voto en blanco puede superar su máximo histórico — y con creces.

Primero, la intención de votar en blanco registrada en las encuestas es consistentemente alta — bastante más alta que para elecciones pasadas. Por ejemplo, mientras que 14 encuestas arrojaban un promedio de intención por voto en blanco del 2,2% a dos meses de los comicios de 2010; la media de seis encuestas hechas después de las elecciones legislativas del pasado marzo muestra que esa  preferencia ahora representa el 15,6%. Es decir, ahora es siete veces mayor que hace cuatro años.

Segundo, las elecciones legislativas de 2014 registraron el voto en blanco más alto de su historia reciente, con un 6,4% para el Senado. En 2010 el voto en blanco para esta corporación fue de 3,5%, y en 2006 de 3,2%. Si al porcentaje relativamente alto de 2014 se le suman los más de 800.000 votos anulados, que según el registrador fueron votos blancos anulados, la proporción de votos en blanco habría superado el 10%. La tendencia alcista del voto en blanco en las elecciones parlamentarias puede tomarse como una señal clara de lo que podría acaecer en los comicios presidenciales.

Tercero, en las elecciones legislativas de 2014 los colombianos votaron en blanco como muestra de inconformismo no solo con los candidatos a elegir para el parlamento andino, sino con la prolongación de la representación política en esa institución (para muchos costosa e inútil); y lo hicieron masivamente. Más de 3,6 millones de ciudadanos votaron en blanco, logrando la mayoría absoluta (53%) y forzando no solo la eventual repetición de la elección, sino el replanteamiento por parte de los partidos políticos de no presentar candidatos. Este acontecimiento político provocado por el voto en blanco sentó un precedente importante.

Cuarto, una reforma política de 2011 dio origen a una figura que permite la inscripción de grupos promotores del voto en blanco ante la registraduria y por tanto al derecho a reposición de gastos de campaña. Más de cincuenta grupos han aprovechado esta oportunidad. Además de estos se han formado comités independientes, algunos con un moderado reconocimiento nacional, como es el caso de Manos Limpias, que hacen proselitismo a favor del voto en blanco, generando discusiones públicas del tema y dando notable visibilidad mediática a esa preferencia.

Por último, a diferencia de elecciones presidenciales anteriores, las presentes se han caracterizado por la apatía, la falta de crispación y polarización de la opinión pública. El anti-santismo no es radical, tampoco existe un entusiasmo desbordado como el que despertó la reelección de Uribe en 2006, ni el anti-uribismo que capturó la llamada “Ola Verde” de 2010 (un acelerado respaldo y movilización por el Partido Verde que llevó a su candidato a segunda vuelta). En el clima electoral actual no se vislumbra un sentimiento similar.

También en contraste con elecciones pasadas los candidatos que lideran las encuestas tienen niveles de imagen más desfavorables que favorables: 36%/63% (Santos), 40%/41% (Peñalosa) y 23%/35% (Zuluaga). Las mismas relaciones para los tres candidatos presidenciales que lideraban las encuestas en 2010 eran 61%/21% (Mockus), 60%/25% (Santos) y 41%/46% (Vargas Lleras). Además, una parte importante de los electores, un 25%, en promedio no  conoce a los candidatos en campaña hoy, frente a un 16% que declaraba lo mismo en la campaña de 2010.

En suma, si bien es incontrovertible que el voto en blanco en Colombia ha sido históricamente muy bajo, hay tanto motivos como evidencia para augurar un cambio significativo en esta tendencia en las elecciones de mayo.

Petro, la paz y el paro

La intención de voto en las encuestas que están por venir estarán marcadas por acontecimientos ligados a tres temas de gran visibilidad mediática: el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, la amenaza de un segundo paro agrario y la posible restitución del ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Dichos temas incidirán directamente en el gobierno y por consiguiente en el aspirante a la reelección por el partido de La U, el presidente en ejercicio, Juan Manuel Santos.

El candidato oficialista enfrenta una situación compleja. Sin titubear en su apuesta por la salida negociada al conflicto con la guerrilla, el presidente Santos declaró que iba a “jugársela por la paz hasta el último día de su vida”, agregando que ahora lo pensaría dos veces antes de dar de baja a Timochenko, el legendario cabecilla de las FARC.

Si bien, el proceso de paz ha sido uno de los emblemas del oficialismo, la defensa del proceso afronta dos retos que afectan la opinión de los electores en plena campaña: primero, la intensificación de acciones militares contra la fuerza pública por parte de la guerrilla socava el apoyo ciudadano al proceso. En las últimas semanas tres policías fueron asesinados en una emboscada en Caquetá, dos más fueron secuestrados, torturados y ultimados en Nariño y dos militares murieron en un atentado en el Amazonas. Según Cifras y Conceptos, el porcentaje de colombianos que cree que las acciones militares son la mejor solución en la lucha contra las FARC subió del 25% al 34% entre enero y finales de marzo, mientras que los que creen que el mejor camino es la negociación política, cayó del 39% al 30%.

Segundo, la vulnerabilidad que genera sostener los diálogos de paz y por otra parte combatir a la guerrilla hace que Juan Manuel Santos sea un blanco fácil para sus contendores en la carrera presidencial. El opositor, y candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, acusó recientemente al mandatario de ser “débil e incompetente”. Asimismo y en relación con las dudas de si dar o no de baja a Timochenko, Zuluaga sostuvo que un presidente que vacila capturar al máximo jefe del narcotráfico y el terrorismo, no puede reelegirse.

Otra de las amenazas contra Santos es la posibilidad de un nuevo paro agrario, que el año pasado bloqueó importantes vías de comunicación. La movilización despertó la solidaridad de los urbanitas colombianos con las causas campesinas, y por consiguiente le significó al presidente Santos el descalabro más notable en su popularidad. Ante la acción agraria, el gobierno reaccionó ampliando créditos, garantizando precios y prometiendo auxilios. Las medidas parecen haber apaciguado a los cafeteros, arroceros y cacaoteros. Pese a estos esfuerzos hay sectores que aseguran seguir en problemas. Los movimientos sociales del campo en sintonía con la opinión favorable del electorado urbano pueden causar problemas, esta vez, irreversibles a la campaña re-eleccionista.

Por último, la saga de la alcaldía de Bogotá suma otro capítulo: los efectos de la polémica decisión tomada por el presidente Santos de no acatar las medidas cautelares recomendadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En marzo, el organismo solicitó suspender la destitución del alcalde Gustavo Petro. Esta vez, la decisión de gobierno podría verse anulada si el Consejo de Estado decide restituir al burgomaestre, una sentencia que se espera después de Semana Santa. El presidente Santos, quién tendría pocas opciones ante el Alto Tribunal, ya anunció que acataría cualquier decisión que determine el ente. El posible regreso de Petro a la alcaldía no solo hará ver inocuas las acciones del presidente, sino que rehabilita la voz pública del alcalde y revitaliza la retórica anti-santista.

[Encuesta] Cifras y Conceptos

CandidatosJuan Manuel Santos (Partido de la U), Enrique Peñalosa (Alianza Verde), Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), Clara López Obregón (Polo Democrático/Unión Patriótica), Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador).

Primera vuelta: Santos=23%, Peñalosa=13%, Zuluaga=11%, López=9%, Ramírez=5%, Ninguno=26%, NSNR=13%

Segunda vuelta: Santos=26%, Peñalosa=19%, Ninguno=39%, NSNR=15%

Segunda vuelta: Santos=27%, Zuluaga=18%, Ninguno=40%, NSNR=16%

Segunda vuelta: Santos=28%, Ramírez=14%, Ninguno=41%, NSNR=17%

Segunda vuelta: Santos=28%, López=14%, Ninguno=42%, NSNR=16%

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Encuestadora: Cifras y Conceptos. Fecha de trabajo de campo: Del 21 al 25 de Marzo de 2014. Financiamiento: Caracol Radio y Red más Noticias. Población: hombres y mujeres mayores de 18 años que tengan intención de votar en las próximas elecciones presidenciales. Tamaño de la muestra: 2.500 encuestas. Diseño muestral: Aleatorio por etapas. Técnica de recolección: En hogares. Margen de error y confiabilidad: Se observa un error estándar relativo de estimación del 2,9% con un nivel de confianza del 95%. Cobertura geográfica: Nacional. Fuente: Caracol.

Colombia: Encuestas

Regulaciones

El Consejo Nacional Electoral (CNE) es la autoridad responsable de ejercer el control y la vigilancia de la organización electoral. Esta institución vela por el cumplimiento de las normas sobre publicidad y encuestas de opinión política teniendo en cuenta que “la interventoría de la ley debe ser apenas la necesaria para promover y garantizar un proceso político equilibrado, legal y pluralista entre las fuerzas que en él participan”. En concordancia con esta disposición constitucional, las normas reguladoras de las encuestadoras políticas y electorales en Colombia son relativamente liberales.

Desde finales de los años 90, los requisitos para las empresas encuestadoras han sido esencialmente tres: primero, la inscripción en el registro del CNE, con representación legal si es persona jurídica o con registro mercantil si es persona natural; segundo, demostrar experiencia no menor de un año en la realización de encuestas; y por último, proveer tres constancias de medios de comunicación, empresas, instituciones o usuarios en general sobre la seriedad e idoneidad del trabajo.

La normativa actual prohíbe la divulgación de resultados de encuestas “a boca de urna” o exit polls en todo tipo de comicios. Así mismo establece un periodo de veda de siete días para elecciones presidenciales en el que se prohíbe la publicación de encuestas o sondeos. La veda se promulga con el propósito de favorecer “un margen de reflexión para que el elector decida su voto sin la presión externa de los medios de comunicación”. En América Latina, sólo Argentina aplica una veda más larga para elecciones presidenciales (15 días). Las encuestadoras han intentado reducir la duración de la veda sin éxito.

La divulgación de la ficha técnica es obligatoria para la publicación de encuestas electorales. Debe indicarse quién la efectúa y quién la encarga, la fuente de financiación, el tipo y tamaño de la muestra, las fechas de realización, los candidatos indagados, las áreas cubiertas, y el margen de error. Las encuestadoras tienden a cumplir con estos requisitos.

Encuestadoras

Ante el CNE, hay reconocidas hoy más de 180 encuestadoras entre compañías y personas naturales, de las cuales cerca de 60 cuentan con registro vigente para operar. Según Napoleón Franco, presidente de Ipsos-Napoleón Franco, Colombia tiene una de las cifras más altas de compañías encuestadoras en la región. Sin embargo, varias de ellas son de propiedad de políticos activos y han recibido sus certificados de idoneidad por parte de congresistas y gobernadores, lo que pone en entredicho su independencia. Las afinidades entre políticos y encuestadoras son más evidentes en los casos de empresas pequeñas, personas naturales y firmas que trabajan a nivel local principalmente.

Solo un puñado de firmas reconocidas por su experiencia, profesionalismo y/o asocio con empresas multinacionales del sector son comisionadas por los grandes medios de comunicación para hacer encuestas electorales a nivel nacional. Estas empresas son: Datexco, Yanhaas, Opinómetro, Centro Nacional de Consultoría, Ipsos-Napoleón Franco, Invamer-Gallup, y Cifras y Conceptos.

Las últimas cuatro son probablemente las que actualmente gozan de mayor reputación. Cifras y Conceptos requiere una mención aparte. La firma es una empresa creada recientemente y que se está consolidando como una de las encuestadoras más acertadas. Su gerente, César Caballero, fue Director del Departamento Nacional de Estadística de Colombia. Sus credenciales de profesional independiente son ampliamente reconocidas tras haber renunciado su cargo cuando la administración pasada lo presionó para no divulgar los resultados de una encuesta de victimización. Tras pronosticar acertadamente la elección de 64 de 70 senadores en las elecciones legislativas de 2014, el portal de noticias políticas colombiano online, La Silla Vacía lo apodó el “El César de las Encuestas”.

Confiabilidad y Controversia

El tema de la confiabilidad de las encuestas electorales genera controversia tanto entre la clase política y los comentaristas y analistas políticos, así como también entre las mismas encuestadoras. La última gran polémica se desató en torno a los sondeos para la primera vuelta de las elecciones presidenciales en 2010. A escasos días de los comicios al menos cinco de las encuestadoras más reconocidas (Centro Nacional de Consultoría, Datexco, Universidad de Medellín, Ipsos-Napoléon Franco, Invamer-Gallup) publicaron intenciones de voto favorable al candidato del Partido Verde, las que finalmente resultaron ser mucho más altas que en el voto real. El cálculo de votos fluctuaba entre 32% y 37%, mientras que la votación el día de la elección fue solo de 21%.

Tras los resultados la opinión pública en general y la clase política señalaron a las encuestadoras como “las grandes perdedoras” y adicionalmente, “falseadoras de la realidad”.

La teoría probabilística indica que una de cada 20 muestras puede distanciarse de los resultados de la tendencia central por encima del margen de error, por lo tanto, el desfase de las encuestadoras en dicha elección asombra.

La diferencia numérica se explica por dos factores. En Colombia, el voto rural es significativo y las encuestadoras tienden a subestimarlo, probablemente por los mayores costos de operación que implica identificar la opinión de un electorado sin líneas de teléfono fijo ubicado en municipios apartados de las grandes ciudades. Además, los cambios producidos entre los electores durante la semana previa a la elección, como es habitual, no se registraron.

Cabe destacar que desde el punto de vista estadístico (y de las firmas encuestadoras), la confiablidad se relaciona con la consistencia en la medición, siendo la confiabilidad alta si los resultados son consistentes bajo condiciones similares, y esto precisamente fue lo que mostraron los resultados de las encuestadoras, que eran consistentes entre sí.