Archivo de la etiqueta: Clara López

Elecciones Locales: El Fin de una Era

Treinta y tres millones de colombianos tendrán opción de votar en las elecciones locales el próximo 25 de octubre. Con más de 114,000 candidatos aspirando liderar municipios y departamentos desde gobernaciones, alcaldías municipales, asambleas departamentales, concejos, y juntas de acción local, estas elecciones batirán los records de participación de candidatos inscritos. Los comicios, sin embargo, revisten de mayor interés por otras razones. Primero, porque la reconfiguración de poderes políticos locales influirá las posiciones de los colombianos frente a los acuerdos de paz que se logren con la guerrilla de FARC en La Habana, acuerdos que deberán ser refrendados mediante un mecanismo representativo/participativo – aun por establecer. Y segundo, debido a la alta probabilidad de que las votaciones marquen un nuevo ciclo electoral.

Tres fenómenos en desarrollo prometen alterar el orden político vigente: el debilitamiento de la izquierda, el encumbramiento del partido Cambio Radical, y el debut del uribismo a nivel local.

La izquierda recibirá un revés enorme de perder la alcaldía de Bogotá tras 12 años de gobierno consecutivo. Dos tipos de evidencia le auguran unos comicios complicados. Primero, una tendencia decreciente del respaldo capitalino después de la contundente victoria de 2003, cuando el principal partido de izquierda, el Polo Democrático Alternativo, obtuvo el 46.3% de los votos. En 2007, el Polo volvió a ganar, si bien con una votación menor, 43.7%, mientras que en 2011, el movimiento Progresistas del actual burgomaestre, Gustavo Petro, retuvo el despacho con apenas el 32.2% de los sufragios. Según encuestas recientes la destorcida continúa, al punto que esta vez habrá relevo en el Palacio de Liévano. La candidata del Polo para la alcaldía de Bogotá, Clara López, no figura como favorita en la intención de voto de ninguna de las encuestas realizadas durante las últimas 10 semanas – ni tampoco como segunda. Además, la alianza de López con el alcalde Petro no sumará votos de opinión. Petro tiene un 57% de imagen desfavorable entre los bogotanos (Ipsos 01/08/2015), y el 64% de éstos desaprueban su gestión (Gallup 01/07/2015). Como si fuera poco, el 80% de aquellos que afirman haber votado por él en las pasadas elecciones sostiene que su desempeño estuvo por debajo de las expectativas (Ipsos 01/08/2015). En breve, Petro es un aliado radioactivo.

1

 

Otro fenómeno importante es el debut del Centro Democrático en elecciones locales. El partido del ex-mandatario, Álvaro Uribe Vélez, presidente, fundador y orientador de esta colectividad se estrena en una coyuntura política que le es singularmente adversa. Por un lado, el apretón de manos estrechado entre el presidente Santos y el líder de las FARC el pasado mes de septiembre en Cuba, sumado al anuncio histórico de firmar la paz en menos de seis meses, ha generado un momentum muy oportuno a favor de la apuesta del gobierno por la paz. Según datos recolectados por el CNC (07/10/2015) tras estos eventos, el 57% de los colombianos cree que el país va por buen camino, y el 59% tiene una imagen favorable del presidente Santos (las cifras en julio eran 32% y 41%; respectivamente). Además, el 65% se siente optimista frente a los diálogos de paz, el 73% dice aprobar la decisión del presidente de abrir dichos diálogos con la guerrilla, y el 79% sostiene que personalmente aprobaría los acuerdos de paz si de él/ella dependiera. Este creciente respaldo de la opinión al proceso reduce el espacio y la eficacia electoral del Centro Democrático, principal opositor del gobierno – y de las negociaciones. Aún más preocupante para el uribismo es que el optimismo de parte importante de la opinión respecto al fin del conflicto armado hace del eje de su estrategia electoral – el discurso beligerante, anti-subversivo – un medio obsoleto como mecanismo de movilización de los votantes hacia sus propuestas y candidatos. En resumen, la paz hoy es costosa para el Centro Democrático, electoralmente hablando.

Como si esto no bastara, el Centro Democrático en su condición de partido nuevo, opositor y minoritario, se ha visto prácticamente privado de “mermelada” para vigorizar sus campañas – “mermelada” es el colombianismo con que popularmente se denomina la práctica de movilizar el voto clientelar. Si el uribismo a punta de carisma es capaz de replicar los resultados alcanzados en las elecciones parlamentarias de 2014, (fue el segundo partido más votado para el senado, logrando casi un 20% de representación) su relevancia y continuidad estarán sólidamente resguardadas. Las encuestas, sin embargo, no vaticinan esto. De las 20 principales ciudades del país, el Centro Democrático lidera ampliamente las intenciones de voto solo en dos: Medellín y Manizales. La primera representa la base electoral de Uribe Vélez, y la segunda es la capital departamental de donde es oriundo, y ha hecho gran parte de su carrera política, el excandidato presidencial, Oscar Iván Zuluaga, actual director del partido.

Si los horizontes para la izquierda y el uribismo son oscuros, para quien luce prometedor el panorama es para Cambio Radical – partido del actual vice-presidente, Germán Vargas Lleras. Esta colectividad, de hecho, se perfila como la vencedora de los comicios. De las 10 ciudades más importantes hoy Cambio Radical gobierna en una, pero según sondeos del CNC, con candidatos propios y por medio de alianzas locales es probable que gane en al menos tres (Bogotá, Barranquilla, Cúcuta), y dispute reñidamente otras cinco (Cali, Ibagué, Soledad, Armenia y Tunja). De ratificarse estas tendencias en las preferencias ciudadanas el próximo 25 de octubre, Cambio Radical dejará de verse como el socio minoritario del actual gobierno de coalición que lidera La Unión Social Nacional de Santos, y se convertirá en el partido favorito para gobernar el próximo cuatrienio en derecho propio. Vargas Lleras, quien vox populi, es firme candidato a la presidencia en 2018, fue denunciado recientemente ante el Concejo Nacional Electoral desde la coalición misma por hacer proselitismo.

En resumen, las elecciones locales recalibrarán las fuerzas políticas colombianas. El debilitamiento de la izquierda, aunado a la adversa coyuntura que los avances en el proceso de paz encarnan para el uribismo, apuntan a que en estos comicios los extremos del espectro político obtendrán votaciones modestas. El centro, por el contrario, flexible, amorfo, y poco ideológico crecerá. En este espacio, la aproximación de Cambio Radical como relevo inminente del Partido de La U agitará el banderazo que selle el inicio del nuevo ciclo.

2

Tiempo de alianzas

Los escándalos que marcaron los cierres de las campañas de Santos y Zuluaga en primera vuelta parecen haberse enterrado y hoy los candidatos se enfocan en tejer alianzas, a poco más de una semana de la elección presidencial.

Desde el terreno predictivo, según la encuesta divulgada por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) el pasado martes la intención de voto por el candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga es de un 47%, frente a un 45% registrado por el presidente-candidato, Juan Manuel Santos. En tanto, el voto en blanco captura el 6% de las preferencias, un descenso notable comparado con el 15% marcado en el sondeo publicado por Cifras y Conceptos el 29 de mayo.

Los votos que en primera vuelta se decantaron por candidatos diferentes de Santos y Zuluaga suman casi 5 millones; es decir, el 40% de los sufragios válidos. Por tal motivo, los equipos de campaña de los aspirantes al sillón presidencial cesaron el intercambio de acusaciones relacionadas con financiamiento e interceptaciones ilegales y se dedicaron a buscar el respaldo de los que no llegaron al balotaje.

Si bien en el sistema presidencialista colombiano, donde el voto por la persona prima sobre el voto por el partido, las preferencias no son íntegramente endosables, las coaliciones partidistas que se pacten y los guiños personales que se hagan definirán el próximo presidente de la república.

De manera oficial, la aspirante por el Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, adhirió a la campaña de Zuluaga con el respaldo del directorio nacional y sobre las bases de un acuerdo programático. Sin embargo, en la práctica ese conglomerado había llegado dividido a la primera vuelta, pues un sector importante de congresistas –entre ellos sus mayores electores– estaba alineados con Santos. El “ala santista” del conservadurismo reconfirmó su apoyo a la reelección del mandatario la semana pasada.

En la alianza de la izquierda, Aída Abello, líder de la Unión Patriótica, pidió a sus seguidores respaldar a Santos para darle continuidad al proceso de paz que el gobierno adelanta con la guerrilla de las FARC en Cuba. Entre tanto, las directivas del Polo Democrático acordaron dejar en libertad a sus electores para escoger entre Santos y Zuluaga. A título personal, la candidata Clara López anunció abiertamente su apoyo al presidente y está haciendo campaña a su lado en la capital del país, fortín electoral de la izquierda política. Un grupo de congresistas del Polo Democrático pidió a sus seguidores votar en blanco.

Por otra parte, Enrique Peñalosa y su colectividad (Partido Verde), también se abstuvieron de pedir a sus votantes inclinarse por uno u otro candidato para el balotaje, aunque Peñalosa aclaró que no votará en blanco. Vale la pena destacar que un sector del partido Verde representado por el precandidato presidencial John Sudarsky expresó su respaldo a Santos.

Tras estas alianzas las fuerzas están repartidas. El reciente respaldo de varios expresidentes a las campañas está haciendo notar a la opinión que estaba adormecida la importancia de lo que está en juego. Las encuestadoras tienen dos días para divulgar sus últimas mediciones antes de que la veda entre en rigor.

¿Cómo votan en Bogotá?

Con Stefan Bauchowitz.

Con 5,2 millones de potenciales votantes la capital de Colombia representa el 16% del electorado nacional. La participación de los capitalinos en los comicios parlamentarios ha disminuido gradualmente desde 2002, cuando alcanzó 42,1%, hasta su punto más bajo registrado en 2013, cuando marcó el 35,5%. En las últimas elecciones legislativas, la diferencia entre la participación nacional y la bogotana fue de 8%. Sin embargo, Bogotá compensa su desinterés por elegir congresistas acudiendo a las urnas en masa para decidir presidentes.

Mientras que para las presidenciales la participación nacional en las últimas tres elecciones ha rondado el 48%, en Bogotá ha llegado a 56%. En 2010, la diferencia superó el 10%, cuando la participación a nivel nacional fue de 50% y la participación en Bogotá alcanzó 60%. El bajo abstencionismo aumenta el peso relativo de la ciudad en la arena nacional, pues si bien representa el 16% de potenciales votantes, tiene casi el 20% de los votantes efectivos.

Esta particularidad hace que utilizar las elecciones parlamentarias para hacer inferencias sobre las presidenciales sea particularmente arriesgado, en Bogotá.

3

Además de la cuestión participativa, la capital es la plaza donde se concentran, en volumen al menos, votos de opinión y de izquierda muy importantes. Tanto el Partido Verde como el Polo Democrático tienen en Bogotá buena parte de sus músculos electorales. Los cuadros de abajo usan datos de la elección presidencial de 2010. Destacan cinco elementos:

  1. El santismo, representado en los votos por el Partido de La U, no puede desligarse del fuerte elemento uribista que lo integraba entonces, cuando Santos era aliado íntimo de Álvaro Uribe y se convirtió en heredero político y electoral del saliente mandatario.
  2. Si bien teniendo en cuenta que la votación por el Partido de la U en 2010 equivalía en buena medida a la votación por el uribismo, Bogotá era la región, dentro del uribismo, menos inclinada a favor de Santos. Esto podría ser favorable para Santos hoy, ahora que Santos y Uribe son enemigos irreconciliables.
  3. Cambio Radical, cuyo líder y fundador es Germán Vargas Lleras (actual candidato a vicepresidente de Santos), tiene su fortín político en Bogotá.
  4. Bogotá es por excelencia la plaza del partido Verde. Lo fue en 2010 cuando el candidato presidencial era Antanas Mockus y obtuvo el 27% de los votos, y lo es hoy con Enrique Peñalosa, quien registra una intención de voto de 23,6%, según una encuesta de Gallup. Peñalosa, según esta encuesta, ganaría en Bogotá.
  5. La izquierda política tiene en Bogotá una larga tradición y mantiene una cuota de la votación importante, que solo es superada en elecciones a presidente por las votaciones en la costa atlántica. En 2006, el candidato del Polo Democrático recibió el 23% de la votación capitalina, en lo que fue prácticamente una contienda entre dos aspirantes; mientras que en 2010, Gustavo Petro obtuvo el 9%. Este guarismo coincide exactamente con la intención de voto registrada por la candidata Clara López a una semana de los comicios.

4

Resumiendo, Bogotá define una quinta parte de los votos nacionales. Si bien el santismo dista mucho de ser una fuerza dominante, el alto fraccionamiento del electorado bogotano entre fuerzas independientes, de izquierda, y posiblemente también de inconformes (voto en blanco), jugará a favor del presidente-candidato.

 

Santos y Zuluaga en la recta final

Por primera vez en la carrera por la presidencia aparece una encuesta en donde no hay un ganador claro. Adicionalmente dos escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga amenazan con impactar la percepción de los votantes colombianos a 15 días de la elección.

Según el último sondeo divulgado por el Centro Nacional de Consultoría (CNC), las intenciones de voto ciudadanas registradas por el candidato oficialista, Juan Manuel Santos (Partido de La U), y el aspirante uribista, Oscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), son demasiado próximas entre sí para decretar un puntero absoluto. Santos captura el 23% de la opinión, mientras que Zuluaga alcanza el 22%.

Si bien la encuesta del CNC confirma el despegue de la campaña de Zuluaga y el rezago de Enrique Peñalosa (Partido Verde), quién obtiene el 13% de las preferencias, otro sondeo publicado por Cifras y Conceptos (CyC) indica que Santos aún sigue al frente. Las mediciones de esta firma, más fiables gracias a las técnicas de recolección de datos que emplean (entrevista cara a cara, en lugar de encuesta telefónica), dan a Santos un 27% de las preferencias ciudadanas. Entre tanto, Zuluaga marca el 19% y el voto en blanco ocupa el tercer lugar con el 17%.

Estas cifras no representan novedad alguna para el oficialismo, ya que desde febrero las preferencias por Santos no han bajado más allá del 23%, ni han superado el 32%. Sin embargo, para Zuluaga los guarismos son muy positivos y requieren explicación. En línea con el mayor y mejor reconocimiento de Zuluaga que la encuesta de Gallup indicaba la semana pasada, el sondeo de CyC ratifica la creciente imagen favorable del candidato uribista, al pasar del 23% al 38% entre marzo y abril. Esta favorabilidad se estaría traduciendo en votos que no necesariamente vienen de otros candidatos, sino del descenso en el voto en blanco, el cual dentro de la serie de encuestas de CyC, bajó del 27% al 16%.

Otro elemento explicativo en el ascenso general de Zuluaga es su fortalecimiento en la plaza electoral más importante del país, Bogotá. Según la misma encuestadora, el porcentaje de capitalinos que votarían por Zuluaga, si las elecciones fueran mañana, sería el 29%. En marzo solo recogía un 16%. Es factible que los acercamientos con el ex-vicepresidente Francisco Santos — enemigo acérrimo del primer mandatario y favorito a la alcaldía de Bogotá — y que terminaron con su adhesión a la campaña de Zuluaga hace pocos días, hayan influido en este repunte.

La encuesta de CyC además señala un empate entre Peñalosa y Clara López (Polo Democrático y Unión Patriótica). Ambos candidatos capturan el 10% de las intenciones de voto. Entre tanto, Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) registra un 8%, igualando a los indecisos. De forma similar, el sondeo del CNC muestra a López con el 11%, a Ramírez con el 10%, el voto en blanco con apenas el 7% y a los indecisos con el 14%.

Escándalos con efecto político

A 15 días de la elección, esta semana las campañas presidenciales fueron sacudidas por fuertes escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga.

En el oficialismo, Juan José Rendón Delgado (más conocido como J.J. Rendón), el principal asesor y estratega de la campaña del presidente Santos renunció el lunes a su cargo tras acusaciones de robarse millones de dólares de un grupo de narcotraficantes. El grupo habría estado negociando con el gobierno su entrega a la justicia. Hasta ahora parece claro que el presidente ignoró la propuesta mafiosa y dejó el caso en manos de la fiscalía. En tanto, el ex presidente Uribe aprovechó la ocasión para arremeter contra Santos, asegurando que Rendón habría girado US$ 2 millones para la campaña del actual mandatario en 2010, declaración que le valdrá una denuncia penal por parte del equipo santista.

En el terreno de Zuluaga las cosas no están mejor. Un hacker fue capturado el martes acusado de interceptar ilegalmente comunicaciones del gobierno, periodistas y miembros de las FARC, este último grupo en negociaciones de paz con el gobierno en La Habana. El hacker resultó ser un miembro de la campaña de Zuluaga.

Los vínculos del hacker con la campaña de Zuluaga quedaron al descubierto tras un fallido intento del gerente de la campaña (en compañía del hacker) por difundir una noticia según la cual las FARC obligarían a votar por Santos en el departamento del Putumayo. El hecho puso en el tapete las intenciones de jugar sucio en la contienda electoral y de hacerlo incluso a costa del proceso de paz. Las reacciones fueron inmediatas. El director del partido Liberal acusó a Zuluaga de traicionar al país en su afán presidencial. Adicionalmente, un senador exigió la renuncia de Zuluaga a la candidatura presidencial.

Por ahora el momentum mediático (negativo) está más cerca de Zuluaga que de Santos, aunque el efecto político de los escándalos en ambas candidaturas está por verse.

A un mes de las elecciones presidenciales

La restitución del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, así como algunos conflictos surgidos en la coalición oficialista marcaron el acontecer político en Colombia. A un mes las elecciones presidenciales, no se difundieron nuevos sondeos de opinión pública. Sólo la proyección del voto en blanco, publicada por Tresquintos agregó nuevos elementos de análisis esta semana.

Sin embargo, al interior del santismo sondeos internos revelados por el portal colombiano, La Silla Vacía, habrían mostrado que Juan Manuel Santos continúa al frente de las preferencias ciudadanas con un 32% de los votos, seguido del candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, con 14% y Enrique Peñalosa, del Partido Verde, con 13%. Estos últimos porcentajes son prácticamente iguales a los que publicó Cifras y Conceptos el 31 de marzo (teniendo en cuenta los márgenes de error). En tanto, las preferencias por Santos son moderadamente más altas que las mostradas recientemente por el Centro Nacional de Consultoría, entre 23% y 27%. Por último, el porcentaje de los indecisos, alcanzaría el 10%.

Uno de los elementos más destacados del análisis oficialista es el supuesto repunte de Santos, que sorprende si se contrasta con los acontecimientos políticos que han afectado al gobierno y su campaña reeleccionista en días pasados. Por un lado, la restitución del alcalde de Bogotá por orden de un juez hizo ver la decisión tomada por el primer mandatario — de no acatar la recomendación de suspender el proceso hecha por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en marzo — como errada e inocua. Por otra parte, el malestar y los conflictos registrados al interior de la coalición oficialista entre congresistas liberales, representantes de Cambio Radical y las directivas de la campaña, no se estarían suscitando si el optimismo y la confianza reinaran en el equipo santista a solo un mes de los comicios.

Las campañas de los candidatos que pelean por el tiquete a la segunda vuelta siguen sin despegar, pese a que ninguna encuesta indica que Santos obtendrá la mayoría absoluta el 25 de mayo. La candidatura de Marta Lucía Ramírez, del Partido Conservador, ha centrado el debate político sobre la convención del partido en la cual fue elegida y sobre la que el Consejo Nacional Electoral emitirá un juicio próximamente, que de ser negativo podría poner fin a sus aspiraciones presidenciales.

En tanto, declaraciones sustanciales hechas por Enrique Peñalosa, quien en un eventual gobierno no estaría dispuesto a firmar un comercial con Corea del Sur (que se está negociando actualmente) o que la candidata del Polo Democrático, Clara López, quien se opondría a las importaciones de café de ser electa presidenta, pasan completamente desapercibidas por los principales medios colombianos, se relegan a notas marginales o curiosidades de campaña, pese a que éstas revelan posiciones políticas e ideológicas con implicaciones de cierto calibre.

Peñalosa ha acaparado más portadas por supuestas declaraciones racistas (descontextualizadas). En una entrevista en la Revista Bocas, Peñalosa, en la que indicó: “Trabajé más de dos años como obrero raso en una construcción, tan raso, que era el único no negro de la obra”. Las declaraciones le valieron dos días de mala prensa y la increpación de la fundación CHAO Racismo.

Finalmente, la anunciada estrategia ausentista de Santos y de Peñalosa en los debates presidenciales, sumada a una probable reproducción de noticias alrededor del paro agrario programado para el lunes 28 de abril, la muy factible impugnación de la medida que restituye al alcalde Petro — además del renacer de una revocatoria de su mandato por la vía plebiscitaria — y el reinicio de los diálogos de paz en Cuba, auguran el dominio de los espacios mediáticos por el candidato oficialista.

Una carrera presidencial estática

El candidato oficialista, Juan Manuel Santos, continúa en el primer lugar en las encuestas, con el 23% de la intención de voto para las elecciones de mayo. En el segundo puesto se encuentra Enrique Peñalosa, del partido Alianza Verde con el 13% seguido de Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático con 11%. La realización de una segunda vuelta en junio parece inevitable.

Estos datos no representan alteraciones esenciales frente los resultados que arrojaron las encuestas la semana pasada. Sin embargo, y en línea con los pronósticos de Tresquintos publicados el 3 de abril,  hay que destacar dos puntos: primero, se nota una leve tendencia a la baja en la intención de voto por Santos; segundo, sigue sin definirse quién, entre Peñalosa y Zuluaga, será el contrincante de Juan Manuel Santos en segunda vuelta.

En términos generales, la estabilidad de las tendencias en las preferencias ciudadanas sugiere que la estrategia del gobierno — de reposicionarse electoralmente en Bogotá avalando la destitución del alcalde Gustavo Petro — por el momento, no ha dado réditos electorales. De hecho, según Cifras y Conceptos, el 59% de los bogotanos se muestra en desacuerdo con la decisión tomada por el presidente.

Los resultados de la encuesta más reciente, realizada por el Centro Nacional de Consultoría y divulgada el pasado martes, confirman la continuidad en los patrones de intención de voto: sin variaciones para Peñalosa y de tan solo más o menos un 1% para los otros candidatos. Según datos de la encuesta publicada por Cifras y Conceptos el pasado 27 de marzo, Clara López, del Polo Democrático registra un 9% y Marta Lucía Ramírez, del partido Conservador captura un 5% de las preferencias de los votantes.

Las encuestas también indican un descenso en la intención de voto en blanco en comparación con los muy elevados registros anteriores a las elecciones legislativas (9 de marzo), pero si se suman a éstos los ciudadanos que declaran estar indecisos, no saben o no responden, el rango continúa siendo alto, entre el 23% y 39%.

A 50 días del día de los comicios el ambiente electoral parece en estado de coma. Las noticias más leídas en la prensa rara vez se refieren a una declaración o acontecimiento de alguna campaña. Los editoriales de los medios destacan el tedio del electorado. Hasta ahora, brillan por ausencia los debates entre los candidatos y las audiencias masivas, de hecho esta es una de las razones que podría explicar el ambiente de abstencionismo en el electorado colombiano.

Santos adelante, contrincante por definir

Mientras el presidente en ejercicio, Juan Manuel Santos, se mantiene al frente de las encuestas, Enrique Peñalosa – de Alianza Verde – registra una baja en la intención de voto entre 5% y 8%. El voto por este candidato que marcaba 16%, (Datexco, y Centro Nacional de Consultoría) caería al 11,3%, de acuerdo con la encuesta realizada por Gallup divulgada la semana pasada. Para Ipsos-Napoleón Franco la intención de voto por Peñalosa es aun más baja, un 9%. Según las encuestas publicadas por estas dos firmas el candidato verde no pasa a segunda vuelta.

El descenso de Peñalosa no debe entenderse como un arrepentimiento en la intención de voto por este candidato. Tampoco puede explicarse por un trasvase de intenciones hacia otros candidatos. Las diferencias radicarían, como ha señalado el portal La Silla Vacía, en las metodologías utilizadas. En el caso de Datexco, firma cuestionada en más de una ocasión en el pasado, se había sobre representado el peso electoral real de Bogotá considerablemente, donde Peñalosa es fuerte. Adicionalmente, tanto Datexco como CNC emplearon la encuesta telefónica como técnica de recolección de datos, método superado en precisión por la entrevista personal, utilizada por Gallup e Ipsos.

En la encuesta de Gallup es Oscar Iván Zuluaga – del Centro Democrático – quién se mediría con Santos en junio, mientras que en la de Ipsos-Napoleón Franco se daría un doble empate entre el candidato de la izquierda, Clara López – del Polo Democrático – y Zuluaga, ambos capturando un 9% de la votación.

Una tendencia que se mantiene clara es el descenso en la intención de votar en blanco, en ninguna encuesta supera el 20%. Así mismo, la intención de voto por Clara López como mínimo se ha duplicado desde los comicios legislativos y la coalición con la UP, aunque partiendo de una base baja, ahora se sostiene cerca del 10%. Santos conserva un margen de distancia de cerca del 10% sobre el segundo favorito, manteniendo su votación en rangos de entre el 24% y el 32%.

CNC divulgó el martes su más reciente encuesta el martes: Santos 27%, Peñalosa 18%, Zuluaga 13%, López 10%. Este nuevo mínimo en la brecha Santos-Peñalosa ha de ser ratificado por otras encuestas si es que está por despuntarse un patrón emergente a dos meses de la elección.

La decisión de Santos de avalar la destitución del alcalde de Bogotá Gustavo Petro el pasado miércoles, dada la caótica gestión e impopularidad del burgomaestre, habría de tener una incidencia favorable en su intención de voto, contrario a lo que indica esta encuesta.

Peñalosa asoma en la carrera presidencial

Ante una eventual segunda vuelta en las elecciones presidenciales de mayo, el ex-alcalde de Bogotá y candidato del Partido Alianza Verde, Enrique Peñalosa, superaría al candidato oficialista, Juan Manuel Santos. Según la encuesta realizada por Datexco (16 de marzo), Peñalosa conseguiría un 40% de los votos frente a un 37% del mandatario en ejercicio.

El alza en la intención de voto hacia Peñalosa se produce tras la consulta interna de dicha colectividad en los comicios legislativos del 9 de marzo. Ahí, los verdes eligieron a Peñalosa como su candidato presidencial. Adicionalmente, otra encuesta publicada por el Centro Nacional de Consultaría (18 de marzo) indicó que en una segunda vuelta, el ex-alcalde obtendría un 40% mientras que Santos un 39%. Sin embargo, el ascenso de Peñalosa en las encuestas es un tanto sorprendente, dado que el resto de los candidatos que participaron en las primarias del partido no han respaldado al candidato, al menos hasta ahora.

La tendencia de voto para Santos se mantiene entre un 24% y 31%, rangos registrados antes de las elecciones legislativas. Mientras que en el resto de los candidatos presidenciales se registró un aumento entre tres y seis puntos. La explicación al alza está en la disminución del voto blanco, factor que al mismo tiempo podría explicar el alza de 10 puntos porcentuales de Peñalosa. En primera vuelta, Oscar Iván Zuluaga ‒ de Centro Democrático ‒ alcanza un 10%. En tanto, Clara López ‒ de Polo Democrático ‒ logra un 10% probablemente influido por la inclusión de Aída Avella ‒ de Unión Patriótica ‒ en la fórmula presidencial, cuestión que fue bien recibida por los votantes de izquierda. Finalmente, Marta Lucía Ramírez ‒ del Partido Conservador ‒ llega a un 9%.

En los próximos días la opinión de los electores se verá influida por las decisiones y posiciones que se tomen en torno a la inhabilitación de Gustavo Petro, alcalde de Bogotá. La gestión errática de Petro tiene a la mayoría capitalina decepcionada. Por ejemplo, en medidas como cambiar el modelo de recolección de basuras, Petro incurrió en irregularidades, que para el procurador general ameritan su destitución. El alcalde reaccionó demandando al Estado colombiano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIH) por persecución política. La CIH se pronunció otorgando medidas cautelares en el caso, argumentando que dada la urgencia, irreparabilidad y gravedad del caso había que estudiarlo a fondo. Sin embargo, el presidente Santos firmó este miércoles la destitución de alcalde, desestimando el fallo de la CIH. La estrategia de Santos y su vicepresidente por recapturar el electorado bogotano – 5 millones de potenciales votantes – arrancó en firme con esta decisión.