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Elecciones Locales: El Fin de una Era

Treinta y tres millones de colombianos tendrán opción de votar en las elecciones locales el próximo 25 de octubre. Con más de 114,000 candidatos aspirando liderar municipios y departamentos desde gobernaciones, alcaldías municipales, asambleas departamentales, concejos, y juntas de acción local, estas elecciones batirán los records de participación de candidatos inscritos. Los comicios, sin embargo, revisten de mayor interés por otras razones. Primero, porque la reconfiguración de poderes políticos locales influirá las posiciones de los colombianos frente a los acuerdos de paz que se logren con la guerrilla de FARC en La Habana, acuerdos que deberán ser refrendados mediante un mecanismo representativo/participativo – aun por establecer. Y segundo, debido a la alta probabilidad de que las votaciones marquen un nuevo ciclo electoral.

Tres fenómenos en desarrollo prometen alterar el orden político vigente: el debilitamiento de la izquierda, el encumbramiento del partido Cambio Radical, y el debut del uribismo a nivel local.

La izquierda recibirá un revés enorme de perder la alcaldía de Bogotá tras 12 años de gobierno consecutivo. Dos tipos de evidencia le auguran unos comicios complicados. Primero, una tendencia decreciente del respaldo capitalino después de la contundente victoria de 2003, cuando el principal partido de izquierda, el Polo Democrático Alternativo, obtuvo el 46.3% de los votos. En 2007, el Polo volvió a ganar, si bien con una votación menor, 43.7%, mientras que en 2011, el movimiento Progresistas del actual burgomaestre, Gustavo Petro, retuvo el despacho con apenas el 32.2% de los sufragios. Según encuestas recientes la destorcida continúa, al punto que esta vez habrá relevo en el Palacio de Liévano. La candidata del Polo para la alcaldía de Bogotá, Clara López, no figura como favorita en la intención de voto de ninguna de las encuestas realizadas durante las últimas 10 semanas – ni tampoco como segunda. Además, la alianza de López con el alcalde Petro no sumará votos de opinión. Petro tiene un 57% de imagen desfavorable entre los bogotanos (Ipsos 01/08/2015), y el 64% de éstos desaprueban su gestión (Gallup 01/07/2015). Como si fuera poco, el 80% de aquellos que afirman haber votado por él en las pasadas elecciones sostiene que su desempeño estuvo por debajo de las expectativas (Ipsos 01/08/2015). En breve, Petro es un aliado radioactivo.

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Otro fenómeno importante es el debut del Centro Democrático en elecciones locales. El partido del ex-mandatario, Álvaro Uribe Vélez, presidente, fundador y orientador de esta colectividad se estrena en una coyuntura política que le es singularmente adversa. Por un lado, el apretón de manos estrechado entre el presidente Santos y el líder de las FARC el pasado mes de septiembre en Cuba, sumado al anuncio histórico de firmar la paz en menos de seis meses, ha generado un momentum muy oportuno a favor de la apuesta del gobierno por la paz. Según datos recolectados por el CNC (07/10/2015) tras estos eventos, el 57% de los colombianos cree que el país va por buen camino, y el 59% tiene una imagen favorable del presidente Santos (las cifras en julio eran 32% y 41%; respectivamente). Además, el 65% se siente optimista frente a los diálogos de paz, el 73% dice aprobar la decisión del presidente de abrir dichos diálogos con la guerrilla, y el 79% sostiene que personalmente aprobaría los acuerdos de paz si de él/ella dependiera. Este creciente respaldo de la opinión al proceso reduce el espacio y la eficacia electoral del Centro Democrático, principal opositor del gobierno – y de las negociaciones. Aún más preocupante para el uribismo es que el optimismo de parte importante de la opinión respecto al fin del conflicto armado hace del eje de su estrategia electoral – el discurso beligerante, anti-subversivo – un medio obsoleto como mecanismo de movilización de los votantes hacia sus propuestas y candidatos. En resumen, la paz hoy es costosa para el Centro Democrático, electoralmente hablando.

Como si esto no bastara, el Centro Democrático en su condición de partido nuevo, opositor y minoritario, se ha visto prácticamente privado de “mermelada” para vigorizar sus campañas – “mermelada” es el colombianismo con que popularmente se denomina la práctica de movilizar el voto clientelar. Si el uribismo a punta de carisma es capaz de replicar los resultados alcanzados en las elecciones parlamentarias de 2014, (fue el segundo partido más votado para el senado, logrando casi un 20% de representación) su relevancia y continuidad estarán sólidamente resguardadas. Las encuestas, sin embargo, no vaticinan esto. De las 20 principales ciudades del país, el Centro Democrático lidera ampliamente las intenciones de voto solo en dos: Medellín y Manizales. La primera representa la base electoral de Uribe Vélez, y la segunda es la capital departamental de donde es oriundo, y ha hecho gran parte de su carrera política, el excandidato presidencial, Oscar Iván Zuluaga, actual director del partido.

Si los horizontes para la izquierda y el uribismo son oscuros, para quien luce prometedor el panorama es para Cambio Radical – partido del actual vice-presidente, Germán Vargas Lleras. Esta colectividad, de hecho, se perfila como la vencedora de los comicios. De las 10 ciudades más importantes hoy Cambio Radical gobierna en una, pero según sondeos del CNC, con candidatos propios y por medio de alianzas locales es probable que gane en al menos tres (Bogotá, Barranquilla, Cúcuta), y dispute reñidamente otras cinco (Cali, Ibagué, Soledad, Armenia y Tunja). De ratificarse estas tendencias en las preferencias ciudadanas el próximo 25 de octubre, Cambio Radical dejará de verse como el socio minoritario del actual gobierno de coalición que lidera La Unión Social Nacional de Santos, y se convertirá en el partido favorito para gobernar el próximo cuatrienio en derecho propio. Vargas Lleras, quien vox populi, es firme candidato a la presidencia en 2018, fue denunciado recientemente ante el Concejo Nacional Electoral desde la coalición misma por hacer proselitismo.

En resumen, las elecciones locales recalibrarán las fuerzas políticas colombianas. El debilitamiento de la izquierda, aunado a la adversa coyuntura que los avances en el proceso de paz encarnan para el uribismo, apuntan a que en estos comicios los extremos del espectro político obtendrán votaciones modestas. El centro, por el contrario, flexible, amorfo, y poco ideológico crecerá. En este espacio, la aproximación de Cambio Radical como relevo inminente del Partido de La U agitará el banderazo que selle el inicio del nuevo ciclo.

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¿Qué tan importante es el voto rural?

Con Stefan Bauchowitz

El voto rural es más importante de lo que parece. Primero, porque las pequeñas urbes (aquellas con menos de 20,000 habitantes) participan más en las elecciones que las grandes ciudades (aquellas con más de 900,000 habitantes).

En las últimas elecciones legislativas, las pequeñas urbes registraron una participación del 49%, mientras que las grandes ciudades registraron una participación de 39%. Si bien en las pequeñas urbes solo votaron 2,7 millones de personas, comparado con los 3,6 millones de personas que lo hicieron en las grandes ciudades, también es el caso que localidades con menos de 50,000 habitantes — donde la población sufragante efectiva supera los 5 millones — exhiben una participación electoral significativamente más alta, alcanzando un 48% en los comicios de marzo, por ejemplo.

El voto rural también es importante porque Santos sigue fuerte en aquellos municipios con menos de 20,000 habitantes — según la intención de voto recogida por la encuesta de Gallup. Cuatro de cada diez votantes en este segmento del electorado dice que marcará a Santos en el tarjetón. El apoyo por el presidente desciende gradualmente a medida que los municipios aumentan de población: al 37% en localidades con menos de 100,000 personas, a 33% en aquellas con menos de 900,000, y a cerca de 25% en las grandes ciudades. La intención de voto por el candidato del partido Verde, Enrique Peñalosa, muestra la tendencia inversa: a subir a medida que las poblaciones crecen en tamaño, si bien desde una base mucho más baja, cercana al 6% en los municipios más pequeños, hasta el 18% en las cinco ciudades capitales. Lo que sucede hoy con la intención de voto por Santos y Peñalosa según la población municipal se refleja también con las votaciones reales registradas en la elección de 2010 entre Santos y el también candidato del Partido Verde, Antanas Mockus.

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[Encuesta] Gallup

Candidatos: Juan Manuel Santos (Partido de la U), Enrique Peñalosa (Alianza Verde), Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), Clara López Obregón (Polo Democrático/Unión Patriótica), Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador).

Primera vuelta: Santos=29%, Zuluaga=29,3%, Ramírez=14,4%, Peñalosa=10,6%, López=10,9%, voto en blanco=5,8%

Segunda vueltaSantos=35,1%, Zuluaga=42,5%, voto en blanco=19,4%, NSNR=1,9%

Segunda vuelta: Santos=37,2%, Ramírez=40,8%, voto en blanco=19,9%, NSNR=2,2%

Segunda vuelta: Santos=39,7%, Peñalosa=35,7%, voto en blanco=22,5%, NSNR=2,1%

Segunda vuelta: Santos=38,3%, López=37,9%, voto en blanco=21,7%, NSNR=2,1%

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Encuestadora: Gallup. Fecha media de trabajo de campo: 12 de abril de 2014. Financiamiento: Caracol Televisión, Blu Radio y los periódicos: El Espectador, El Colombiano, La República, El País, El Universal y Vanguardia Liberal. Población: hombres y mujeres mayores de 18 años que tengan intención de votar en las próximas elecciones presidenciales. Tamaño de la muestra: 1.184 encuestas. Diseño muestral: Aleatoreo por etapas. Técnica de recolección: Presencial en hogares. Margen de error y confiabilidad: Se observa un error estándar relativo de estimación del 3,0 % con un nivel de confianza del 95%. Cobertura geográfica: Nacional. FuenteLa República.

Santos y Zuluaga en la recta final

Por primera vez en la carrera por la presidencia aparece una encuesta en donde no hay un ganador claro. Adicionalmente dos escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga amenazan con impactar la percepción de los votantes colombianos a 15 días de la elección.

Según el último sondeo divulgado por el Centro Nacional de Consultoría (CNC), las intenciones de voto ciudadanas registradas por el candidato oficialista, Juan Manuel Santos (Partido de La U), y el aspirante uribista, Oscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), son demasiado próximas entre sí para decretar un puntero absoluto. Santos captura el 23% de la opinión, mientras que Zuluaga alcanza el 22%.

Si bien la encuesta del CNC confirma el despegue de la campaña de Zuluaga y el rezago de Enrique Peñalosa (Partido Verde), quién obtiene el 13% de las preferencias, otro sondeo publicado por Cifras y Conceptos (CyC) indica que Santos aún sigue al frente. Las mediciones de esta firma, más fiables gracias a las técnicas de recolección de datos que emplean (entrevista cara a cara, en lugar de encuesta telefónica), dan a Santos un 27% de las preferencias ciudadanas. Entre tanto, Zuluaga marca el 19% y el voto en blanco ocupa el tercer lugar con el 17%.

Estas cifras no representan novedad alguna para el oficialismo, ya que desde febrero las preferencias por Santos no han bajado más allá del 23%, ni han superado el 32%. Sin embargo, para Zuluaga los guarismos son muy positivos y requieren explicación. En línea con el mayor y mejor reconocimiento de Zuluaga que la encuesta de Gallup indicaba la semana pasada, el sondeo de CyC ratifica la creciente imagen favorable del candidato uribista, al pasar del 23% al 38% entre marzo y abril. Esta favorabilidad se estaría traduciendo en votos que no necesariamente vienen de otros candidatos, sino del descenso en el voto en blanco, el cual dentro de la serie de encuestas de CyC, bajó del 27% al 16%.

Otro elemento explicativo en el ascenso general de Zuluaga es su fortalecimiento en la plaza electoral más importante del país, Bogotá. Según la misma encuestadora, el porcentaje de capitalinos que votarían por Zuluaga, si las elecciones fueran mañana, sería el 29%. En marzo solo recogía un 16%. Es factible que los acercamientos con el ex-vicepresidente Francisco Santos — enemigo acérrimo del primer mandatario y favorito a la alcaldía de Bogotá — y que terminaron con su adhesión a la campaña de Zuluaga hace pocos días, hayan influido en este repunte.

La encuesta de CyC además señala un empate entre Peñalosa y Clara López (Polo Democrático y Unión Patriótica). Ambos candidatos capturan el 10% de las intenciones de voto. Entre tanto, Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) registra un 8%, igualando a los indecisos. De forma similar, el sondeo del CNC muestra a López con el 11%, a Ramírez con el 10%, el voto en blanco con apenas el 7% y a los indecisos con el 14%.

Escándalos con efecto político

A 15 días de la elección, esta semana las campañas presidenciales fueron sacudidas por fuertes escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga.

En el oficialismo, Juan José Rendón Delgado (más conocido como J.J. Rendón), el principal asesor y estratega de la campaña del presidente Santos renunció el lunes a su cargo tras acusaciones de robarse millones de dólares de un grupo de narcotraficantes. El grupo habría estado negociando con el gobierno su entrega a la justicia. Hasta ahora parece claro que el presidente ignoró la propuesta mafiosa y dejó el caso en manos de la fiscalía. En tanto, el ex presidente Uribe aprovechó la ocasión para arremeter contra Santos, asegurando que Rendón habría girado US$ 2 millones para la campaña del actual mandatario en 2010, declaración que le valdrá una denuncia penal por parte del equipo santista.

En el terreno de Zuluaga las cosas no están mejor. Un hacker fue capturado el martes acusado de interceptar ilegalmente comunicaciones del gobierno, periodistas y miembros de las FARC, este último grupo en negociaciones de paz con el gobierno en La Habana. El hacker resultó ser un miembro de la campaña de Zuluaga.

Los vínculos del hacker con la campaña de Zuluaga quedaron al descubierto tras un fallido intento del gerente de la campaña (en compañía del hacker) por difundir una noticia según la cual las FARC obligarían a votar por Santos en el departamento del Putumayo. El hecho puso en el tapete las intenciones de jugar sucio en la contienda electoral y de hacerlo incluso a costa del proceso de paz. Las reacciones fueron inmediatas. El director del partido Liberal acusó a Zuluaga de traicionar al país en su afán presidencial. Adicionalmente, un senador exigió la renuncia de Zuluaga a la candidatura presidencial.

Por ahora el momentum mediático (negativo) está más cerca de Zuluaga que de Santos, aunque el efecto político de los escándalos en ambas candidaturas está por verse.

Zuluaga asoma como rival de Santos en segunda vuelta

Encuestas publicadas la última semana indican que es muy probable un segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia. Juan Manuel Santos, quien sigue al frente de las intenciones de voto en todos los sondeos — con un rango que va entre 23% y 32% — será uno de los candidatos que aparezca en la papeleta de votación, pese a que a 23 días de los comicios un paro agrario que se lleva a cabo en zonas del Huila, Boyacá y Cundinamarca representa una amenaza para la campaña del candidato oficialista.

El contendor de Santos no esta aun definido, no obstante el reciente despegue de la candidatura de Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático. Según las encuestas Gallup e Ipsos, las intenciones de voto para Zuluaga alcanzan el 15% y 20,5%, respectivamente, frente a 11% y 10,1% de las preferencias ciudadanas capturadas por el candidato del Partido Alianza Verde, Enrique Peñalosa.

Si bien estos datos ponen fin al empate técnico, que por semanas se ha presentado entre estos dos candidatos (con márgenes de error del 3%) no ocurre así con los guarismos del Centro Nacional de Consultoría (CNC) y de Datexco, que otorgan a Zuluaga una ventaja más estrecha sobre Peñalosa, entre 0,3% y 1%.

Ninguna salida en falso de Peñalosa, ni ningún anuncio audaz o logro importante de la campaña de Zuluaga ocurrieron en días pasados como para explicar la caída del candidato verde y el auge del aspirante uribista. Si bien es cierto Peñalosa generó noticias negativas con respecto a unas declaraciones descontextualizadas relacionadas con prejuicios racistas, estas no fueron difundidas en masa ni como primicia por los medios de comunicación. Su descenso probablemente está ligado con el hecho de que encuestas recientes, como la de Gallup, miden mejor las preferencias de los ciudadanos en zonas rurales; así como que Datexco, que en sondeos anteriores sobredimensionó el peso electoral de Bogotá y de las ciudades , y por ende del candidato verde modificó sus técnicas de recolección de datos, eliminando el sesgo hacia el estrato medio-urbano que hacía más fuerte al exalcalde.

Entre tanto, los 3 o 4 puntos porcentuales de más que captura Zuluaga tienen diferentes orígenes, según la encuesta. Por ejemplo, en el sondeo realizado por Gallup, estos pueden venir del declive en el voto en blanco, que si bien sigue alto (16%), hace dos meses registraba 28%, y en marzo 20%. En el caso del CNC, el incremento de Zuluaga puede ser resultado del descenso de los indecisos, que pasó del 10% a comienzos de abril a 5% la semana pasada.

Si bien hay que reconocer que la caída tanto del voto en blanco como de los indecisos de forma no proporcional entre todos los candidatos parece extraña, es consistente con el notable florecimiento en imagen y reconocimiento de Zuluaga en el último mes. La opinión favorable del candidato del Centro Democrático fue la única en mejorar, al subir 7 puntos del 34% al 41%, mientras que las de los demás candidatos bajaron o se mantuvieron estables.

Las encuestas realizadas por el CNC y Gallup además señalan un ligero repunte de la candidata del partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, registrando el 10% y 11,2% de la intención de voto, respectivamente. Mientras tanto, las preferencias por Clara López, de la alianza Polo Democrático y Unión Patriótica, persisten entre el 6% y 9,6%.

[Encuesta] Gallup

Candidatos: Juan Manuel Santos (Partido de la U), Enrique Peñalosa (Alianza Verde), Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), Clara López Obregón (Polo Democrático/Unión Patriótica), Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador).

Primera vuelta: Santos=32%, Zuluaga=20,5%, Ramírez=11,2%, Peñalosa=10,1%, López=7,1%, voto en blanco=15,9%, NSNR=3,2%

Segunda vueltaSantos=46%, Zuluaga=34,4%, voto en blanco=17,7%, NSNR=1,9%

Segunda vuelta: Santos=44,3%, Ramírez=37,1%, voto en blanco=16%, NSNR=2,6%

Segunda vuelta: Santos=47,7%, Peñalosa=30,4%, voto en blanco=18,2%, NSNR=3,8%

Segunda vuelta: Santos=48,6%, López=29,4%, voto en blanco=19,3%, NSNR=2,8%

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Encuestadora: Gallup. Fecha media de trabajo de campo: 25 de abril de 2014. Financiamiento: Caracol Televisión, Blu Radio y los periódicos: El Espectador, El Colombiano, La República, El País, El Universal y Vanguardia Liberal. Población: hombres y mujeres mayores de 18 años que tengan intención de votar en las próximas elecciones presidenciales. Tamaño de la muestra: 1.200 encuestas. Diseño muestral: Aleatoreo por etapas. Técnica de recolección: Presencial en hogares. Margen de error y confiabilidad: Se observa un error estándar relativo de estimación del 3,0 % con un nivel de confianza del 95%. Cobertura geográfica: Nacional. FuenteEl País.

La importancia de los votos en blanco

En Colombia los votos en blanco son votos válidos. Se cuentan tal como se cuentan los votos por cualquier otro candidato. Los ciudadanos que votan en blanco marcan en el tarjetón una casilla dispuesta para registrar esta preferencia  — a diferencia de otros países en donde se suele dejar el tarjetón sin marcar.

La Ley contempla el voto en blanco como una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad. Una decisión que “constituye una valiosa expresión del disenso a través del cual se promueve la protección de la libertad del elector”. Hay que destacar que el voto en blanco genera efectos políticos, tanto para la elección de cargos unipersonales como de corporaciones públicas de elección popular. Además de incidir en el umbral requerido para mantener la personería jurídica, en caso de que el voto en blanco alcance la mitad más uno de los votos (mayoría absoluta) se debe repetir la elección. Si la elección es unipersonal, como la presidencial, no se pueden presentar los mismos candidatos; si es para un cuerpo colegiado no se pueden presentar las mismas listas.

Recientes encuestas de Cifras y Conceptos, Gallup, Ipsos, y el Centro Nacional de Consultoría registran la intención de votar en blanco en 26%, 19%, 27%, y 8%, respectivamente. La pregunta del millón es si esta tendencia se traducirá en una proporción igual o cercana a la votación real en blanco el próximo 25 de mayo.

La respuesta instintiva es no. Desde 1990 el voto en blanco depositado en las urnas para elecciones presidenciales no ha superado el 2% de los votos válidos. Su registro más bajo fue en 1994, cuando alcanzó el 1,1%; y el más alto lo fue en 2006, cuando alcanzó el 1,9%. Desde el punto de vista histórico esperar que llegue al 8% es osado, y que pase el 20% es delirante.

Pero, ¿puede ser diferente esta vez?

Existen razones válidas para pensar que en 2014 el voto en blanco puede superar su máximo histórico — y con creces.

Primero, la intención de votar en blanco registrada en las encuestas es consistentemente alta — bastante más alta que para elecciones pasadas. Por ejemplo, mientras que 14 encuestas arrojaban un promedio de intención por voto en blanco del 2,2% a dos meses de los comicios de 2010; la media de seis encuestas hechas después de las elecciones legislativas del pasado marzo muestra que esa  preferencia ahora representa el 15,6%. Es decir, ahora es siete veces mayor que hace cuatro años.

Segundo, las elecciones legislativas de 2014 registraron el voto en blanco más alto de su historia reciente, con un 6,4% para el Senado. En 2010 el voto en blanco para esta corporación fue de 3,5%, y en 2006 de 3,2%. Si al porcentaje relativamente alto de 2014 se le suman los más de 800.000 votos anulados, que según el registrador fueron votos blancos anulados, la proporción de votos en blanco habría superado el 10%. La tendencia alcista del voto en blanco en las elecciones parlamentarias puede tomarse como una señal clara de lo que podría acaecer en los comicios presidenciales.

Tercero, en las elecciones legislativas de 2014 los colombianos votaron en blanco como muestra de inconformismo no solo con los candidatos a elegir para el parlamento andino, sino con la prolongación de la representación política en esa institución (para muchos costosa e inútil); y lo hicieron masivamente. Más de 3,6 millones de ciudadanos votaron en blanco, logrando la mayoría absoluta (53%) y forzando no solo la eventual repetición de la elección, sino el replanteamiento por parte de los partidos políticos de no presentar candidatos. Este acontecimiento político provocado por el voto en blanco sentó un precedente importante.

Cuarto, una reforma política de 2011 dio origen a una figura que permite la inscripción de grupos promotores del voto en blanco ante la registraduria y por tanto al derecho a reposición de gastos de campaña. Más de cincuenta grupos han aprovechado esta oportunidad. Además de estos se han formado comités independientes, algunos con un moderado reconocimiento nacional, como es el caso de Manos Limpias, que hacen proselitismo a favor del voto en blanco, generando discusiones públicas del tema y dando notable visibilidad mediática a esa preferencia.

Por último, a diferencia de elecciones presidenciales anteriores, las presentes se han caracterizado por la apatía, la falta de crispación y polarización de la opinión pública. El anti-santismo no es radical, tampoco existe un entusiasmo desbordado como el que despertó la reelección de Uribe en 2006, ni el anti-uribismo que capturó la llamada “Ola Verde” de 2010 (un acelerado respaldo y movilización por el Partido Verde que llevó a su candidato a segunda vuelta). En el clima electoral actual no se vislumbra un sentimiento similar.

También en contraste con elecciones pasadas los candidatos que lideran las encuestas tienen niveles de imagen más desfavorables que favorables: 36%/63% (Santos), 40%/41% (Peñalosa) y 23%/35% (Zuluaga). Las mismas relaciones para los tres candidatos presidenciales que lideraban las encuestas en 2010 eran 61%/21% (Mockus), 60%/25% (Santos) y 41%/46% (Vargas Lleras). Además, una parte importante de los electores, un 25%, en promedio no  conoce a los candidatos en campaña hoy, frente a un 16% que declaraba lo mismo en la campaña de 2010.

En suma, si bien es incontrovertible que el voto en blanco en Colombia ha sido históricamente muy bajo, hay tanto motivos como evidencia para augurar un cambio significativo en esta tendencia en las elecciones de mayo.

Una carrera presidencial estática

El candidato oficialista, Juan Manuel Santos, continúa en el primer lugar en las encuestas, con el 23% de la intención de voto para las elecciones de mayo. En el segundo puesto se encuentra Enrique Peñalosa, del partido Alianza Verde con el 13% seguido de Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático con 11%. La realización de una segunda vuelta en junio parece inevitable.

Estos datos no representan alteraciones esenciales frente los resultados que arrojaron las encuestas la semana pasada. Sin embargo, y en línea con los pronósticos de Tresquintos publicados el 3 de abril,  hay que destacar dos puntos: primero, se nota una leve tendencia a la baja en la intención de voto por Santos; segundo, sigue sin definirse quién, entre Peñalosa y Zuluaga, será el contrincante de Juan Manuel Santos en segunda vuelta.

En términos generales, la estabilidad de las tendencias en las preferencias ciudadanas sugiere que la estrategia del gobierno — de reposicionarse electoralmente en Bogotá avalando la destitución del alcalde Gustavo Petro — por el momento, no ha dado réditos electorales. De hecho, según Cifras y Conceptos, el 59% de los bogotanos se muestra en desacuerdo con la decisión tomada por el presidente.

Los resultados de la encuesta más reciente, realizada por el Centro Nacional de Consultoría y divulgada el pasado martes, confirman la continuidad en los patrones de intención de voto: sin variaciones para Peñalosa y de tan solo más o menos un 1% para los otros candidatos. Según datos de la encuesta publicada por Cifras y Conceptos el pasado 27 de marzo, Clara López, del Polo Democrático registra un 9% y Marta Lucía Ramírez, del partido Conservador captura un 5% de las preferencias de los votantes.

Las encuestas también indican un descenso en la intención de voto en blanco en comparación con los muy elevados registros anteriores a las elecciones legislativas (9 de marzo), pero si se suman a éstos los ciudadanos que declaran estar indecisos, no saben o no responden, el rango continúa siendo alto, entre el 23% y 39%.

A 50 días del día de los comicios el ambiente electoral parece en estado de coma. Las noticias más leídas en la prensa rara vez se refieren a una declaración o acontecimiento de alguna campaña. Los editoriales de los medios destacan el tedio del electorado. Hasta ahora, brillan por ausencia los debates entre los candidatos y las audiencias masivas, de hecho esta es una de las razones que podría explicar el ambiente de abstencionismo en el electorado colombiano.

Santos adelante, contrincante por definir

Mientras el presidente en ejercicio, Juan Manuel Santos, se mantiene al frente de las encuestas, Enrique Peñalosa – de Alianza Verde – registra una baja en la intención de voto entre 5% y 8%. El voto por este candidato que marcaba 16%, (Datexco, y Centro Nacional de Consultoría) caería al 11,3%, de acuerdo con la encuesta realizada por Gallup divulgada la semana pasada. Para Ipsos-Napoleón Franco la intención de voto por Peñalosa es aun más baja, un 9%. Según las encuestas publicadas por estas dos firmas el candidato verde no pasa a segunda vuelta.

El descenso de Peñalosa no debe entenderse como un arrepentimiento en la intención de voto por este candidato. Tampoco puede explicarse por un trasvase de intenciones hacia otros candidatos. Las diferencias radicarían, como ha señalado el portal La Silla Vacía, en las metodologías utilizadas. En el caso de Datexco, firma cuestionada en más de una ocasión en el pasado, se había sobre representado el peso electoral real de Bogotá considerablemente, donde Peñalosa es fuerte. Adicionalmente, tanto Datexco como CNC emplearon la encuesta telefónica como técnica de recolección de datos, método superado en precisión por la entrevista personal, utilizada por Gallup e Ipsos.

En la encuesta de Gallup es Oscar Iván Zuluaga – del Centro Democrático – quién se mediría con Santos en junio, mientras que en la de Ipsos-Napoleón Franco se daría un doble empate entre el candidato de la izquierda, Clara López – del Polo Democrático – y Zuluaga, ambos capturando un 9% de la votación.

Una tendencia que se mantiene clara es el descenso en la intención de votar en blanco, en ninguna encuesta supera el 20%. Así mismo, la intención de voto por Clara López como mínimo se ha duplicado desde los comicios legislativos y la coalición con la UP, aunque partiendo de una base baja, ahora se sostiene cerca del 10%. Santos conserva un margen de distancia de cerca del 10% sobre el segundo favorito, manteniendo su votación en rangos de entre el 24% y el 32%.

CNC divulgó el martes su más reciente encuesta el martes: Santos 27%, Peñalosa 18%, Zuluaga 13%, López 10%. Este nuevo mínimo en la brecha Santos-Peñalosa ha de ser ratificado por otras encuestas si es que está por despuntarse un patrón emergente a dos meses de la elección.

La decisión de Santos de avalar la destitución del alcalde de Bogotá Gustavo Petro el pasado miércoles, dada la caótica gestión e impopularidad del burgomaestre, habría de tener una incidencia favorable en su intención de voto, contrario a lo que indica esta encuesta.

[Encuesta] Gallup

Candidatos: Juan Manuel Santos (Partido de la U), Enrique Peñalosa (Alianza Verde), Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), Clara López Obregón (Polo Democrático/Unión Patriótica), Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador).

Primera vuelta: Santos=32,5%, Peñalosa=11,3%, Zuluaga=15,6%, López=8,6%, Ramírez=9,3%, Ninguno=19,6%, NSNR=2,7%.

Segunda vuelta: Santos=47,5%, Peñalosa=25,8%, Ninguno=24,5%, NSNR=2,1%

Segunda vuelta: Santos=46,3%, Ramírez=27,2%, Ninguno=24,6%, NSNR=1,9%

Segunda vuelta: Santos=47,2%, Zuluaga=29,7%, Ninguno=21,3%, NSNR=1,8%

Segunda vuelta: Santos=47,2%, López=27,0%, Ninguno=23,3%, NSNR=2,4%

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Encuestadora: Gallup. Fecha de trabajo de campo: Del 14 al 17 de marzo de 2014. Financiamiento: CaracolTelevisión, BluRadio y losperiódicos: El Espectador, El Colombiano, La República, El País, El Universal y Vanguardia Liberal. Población: hombres y mujeres mayores de 18 años que tengan intención de votar en las próximas elecciones presidenciales. Tamaño de la muestra: 1.200 encuestas. Diseño muestral: Aleatoreo por etapas. Técnica de recolección: Presencial en hogares. Margen de error y confiabilidad: Se observa un error estándar relativo de estimación del 3,0 % para proporciones con fenómeno de ocurrencia superiores al 50% y con un nivel de confianza del 95%. Cobertura geográfica: Nacional. Fuente: La República.