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Elecciones Locales: El Fin de una Era

Treinta y tres millones de colombianos tendrán opción de votar en las elecciones locales el próximo 25 de octubre. Con más de 114,000 candidatos aspirando liderar municipios y departamentos desde gobernaciones, alcaldías municipales, asambleas departamentales, concejos, y juntas de acción local, estas elecciones batirán los records de participación de candidatos inscritos. Los comicios, sin embargo, revisten de mayor interés por otras razones. Primero, porque la reconfiguración de poderes políticos locales influirá las posiciones de los colombianos frente a los acuerdos de paz que se logren con la guerrilla de FARC en La Habana, acuerdos que deberán ser refrendados mediante un mecanismo representativo/participativo – aun por establecer. Y segundo, debido a la alta probabilidad de que las votaciones marquen un nuevo ciclo electoral.

Tres fenómenos en desarrollo prometen alterar el orden político vigente: el debilitamiento de la izquierda, el encumbramiento del partido Cambio Radical, y el debut del uribismo a nivel local.

La izquierda recibirá un revés enorme de perder la alcaldía de Bogotá tras 12 años de gobierno consecutivo. Dos tipos de evidencia le auguran unos comicios complicados. Primero, una tendencia decreciente del respaldo capitalino después de la contundente victoria de 2003, cuando el principal partido de izquierda, el Polo Democrático Alternativo, obtuvo el 46.3% de los votos. En 2007, el Polo volvió a ganar, si bien con una votación menor, 43.7%, mientras que en 2011, el movimiento Progresistas del actual burgomaestre, Gustavo Petro, retuvo el despacho con apenas el 32.2% de los sufragios. Según encuestas recientes la destorcida continúa, al punto que esta vez habrá relevo en el Palacio de Liévano. La candidata del Polo para la alcaldía de Bogotá, Clara López, no figura como favorita en la intención de voto de ninguna de las encuestas realizadas durante las últimas 10 semanas – ni tampoco como segunda. Además, la alianza de López con el alcalde Petro no sumará votos de opinión. Petro tiene un 57% de imagen desfavorable entre los bogotanos (Ipsos 01/08/2015), y el 64% de éstos desaprueban su gestión (Gallup 01/07/2015). Como si fuera poco, el 80% de aquellos que afirman haber votado por él en las pasadas elecciones sostiene que su desempeño estuvo por debajo de las expectativas (Ipsos 01/08/2015). En breve, Petro es un aliado radioactivo.

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Otro fenómeno importante es el debut del Centro Democrático en elecciones locales. El partido del ex-mandatario, Álvaro Uribe Vélez, presidente, fundador y orientador de esta colectividad se estrena en una coyuntura política que le es singularmente adversa. Por un lado, el apretón de manos estrechado entre el presidente Santos y el líder de las FARC el pasado mes de septiembre en Cuba, sumado al anuncio histórico de firmar la paz en menos de seis meses, ha generado un momentum muy oportuno a favor de la apuesta del gobierno por la paz. Según datos recolectados por el CNC (07/10/2015) tras estos eventos, el 57% de los colombianos cree que el país va por buen camino, y el 59% tiene una imagen favorable del presidente Santos (las cifras en julio eran 32% y 41%; respectivamente). Además, el 65% se siente optimista frente a los diálogos de paz, el 73% dice aprobar la decisión del presidente de abrir dichos diálogos con la guerrilla, y el 79% sostiene que personalmente aprobaría los acuerdos de paz si de él/ella dependiera. Este creciente respaldo de la opinión al proceso reduce el espacio y la eficacia electoral del Centro Democrático, principal opositor del gobierno – y de las negociaciones. Aún más preocupante para el uribismo es que el optimismo de parte importante de la opinión respecto al fin del conflicto armado hace del eje de su estrategia electoral – el discurso beligerante, anti-subversivo – un medio obsoleto como mecanismo de movilización de los votantes hacia sus propuestas y candidatos. En resumen, la paz hoy es costosa para el Centro Democrático, electoralmente hablando.

Como si esto no bastara, el Centro Democrático en su condición de partido nuevo, opositor y minoritario, se ha visto prácticamente privado de “mermelada” para vigorizar sus campañas – “mermelada” es el colombianismo con que popularmente se denomina la práctica de movilizar el voto clientelar. Si el uribismo a punta de carisma es capaz de replicar los resultados alcanzados en las elecciones parlamentarias de 2014, (fue el segundo partido más votado para el senado, logrando casi un 20% de representación) su relevancia y continuidad estarán sólidamente resguardadas. Las encuestas, sin embargo, no vaticinan esto. De las 20 principales ciudades del país, el Centro Democrático lidera ampliamente las intenciones de voto solo en dos: Medellín y Manizales. La primera representa la base electoral de Uribe Vélez, y la segunda es la capital departamental de donde es oriundo, y ha hecho gran parte de su carrera política, el excandidato presidencial, Oscar Iván Zuluaga, actual director del partido.

Si los horizontes para la izquierda y el uribismo son oscuros, para quien luce prometedor el panorama es para Cambio Radical – partido del actual vice-presidente, Germán Vargas Lleras. Esta colectividad, de hecho, se perfila como la vencedora de los comicios. De las 10 ciudades más importantes hoy Cambio Radical gobierna en una, pero según sondeos del CNC, con candidatos propios y por medio de alianzas locales es probable que gane en al menos tres (Bogotá, Barranquilla, Cúcuta), y dispute reñidamente otras cinco (Cali, Ibagué, Soledad, Armenia y Tunja). De ratificarse estas tendencias en las preferencias ciudadanas el próximo 25 de octubre, Cambio Radical dejará de verse como el socio minoritario del actual gobierno de coalición que lidera La Unión Social Nacional de Santos, y se convertirá en el partido favorito para gobernar el próximo cuatrienio en derecho propio. Vargas Lleras, quien vox populi, es firme candidato a la presidencia en 2018, fue denunciado recientemente ante el Concejo Nacional Electoral desde la coalición misma por hacer proselitismo.

En resumen, las elecciones locales recalibrarán las fuerzas políticas colombianas. El debilitamiento de la izquierda, aunado a la adversa coyuntura que los avances en el proceso de paz encarnan para el uribismo, apuntan a que en estos comicios los extremos del espectro político obtendrán votaciones modestas. El centro, por el contrario, flexible, amorfo, y poco ideológico crecerá. En este espacio, la aproximación de Cambio Radical como relevo inminente del Partido de La U agitará el banderazo que selle el inicio del nuevo ciclo.

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Una elección con fallo fotográfico

Las alianzas y guiños hacia quienes están fuera de competencia han emparejado la contienda presidencial en Colombia, una elección reñida a juzgar por los sondeos electorales.

Encuestas publicadas el pasado fin de semana ratifican que la elección presidencial está abierta. El último sondeo realizado por Ipsos da como ganador a Óscar Iván Zuluaga, candidato del Centro Democrático, con un 49% de las intenciones de voto, frente a 41% en favor de Juan Manuel Santos, candidato del partido de La U. Por el contrario, los números publicados por Cifras y Conceptos muestran a Santos adelante de Zuluaga con un 43% vs. 39%. Datexco replica la misma tendencia, con un 42% para Santos y 38% para Zuluaga. Finalmente, con márgenes de error de 2,2% para el Centro Nacional de Consultoría (CNC) y de 3% para Gallup, las encuestadoras entregan un empate técnico entre ambos candidatos.

Una visión de conjunto de estos guarismos sugiere una tendencia en la que el presidente Santos habría recortado la distancia de más de 4 puntos porcentuales que Zuluaga le sacó en la votación real de la primera vuelta. Las causas de este reposicionamiento estarían relacionadas precisamente con las alianzas y guiños que partidos y candidatos hicieron recientemente. Según Gallup, a nivel nacional 4 de cada 5 de las personas que en primera vuelta votaron por Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) dicen que sufragarán por Zuluaga en segunda vuelta, candidato al que Ramírez adhirió oficialmente. En tanto, 3 de cada 4 de los votantes que eligieron la candidatura de Clara López (Polo Democrático) harán lo propio por Santos el próximo domingo y aún más importante, así también ocurriría con 2 de cada 3 de los ciudadanos que votaron por Enrique Peñalosa (Partido Verde).

A las matemáticas de las alianzas electorales hay que sumarle la influencia de los medios de comunicación y de los líderes de opinión, quienes en el agregado se han decantado por la opción reeleccionista. Según el portal La Silla Vacía, los dos diarios de circulación nacional, El Tiempo y El Espectador; el semanario más importante de Colombia, Revista Semana; y las cadenas de noticias privadas dominantes en el mercado televisivo colombiano, Caracol y RCN, abierta o discretamente decidieron respaldar a Santos.

El factor más crítico el próximo domingo será la movilización del “voto estratégico”, es decir de aquellos no santistas que renuentemente intentarán reelegir al presidente con el fin de evitar que sea el candidato uribista quien gane. Dados los pesos y diferencias regionales, este voto será decisivo en la capital del país, Bogotá, donde la participación en comicios presidenciales suele ser más alta que el promedio nacional y donde cerca de 1,3 millones de votantes tendrán que repensar por quién sufragar entre opciones que en primera vuelta no representaban sus preferencias.

La incógnita sobre quién controlará la Casa de Nariño por los próximos cuatro años está a punto de terminar, y todo indica que será con fallo fotográfico. ¿Continuidad o el cambio? Los colombianos tienen la decisión en sus manos.

Tiempo de alianzas

Los escándalos que marcaron los cierres de las campañas de Santos y Zuluaga en primera vuelta parecen haberse enterrado y hoy los candidatos se enfocan en tejer alianzas, a poco más de una semana de la elección presidencial.

Desde el terreno predictivo, según la encuesta divulgada por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) el pasado martes la intención de voto por el candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga es de un 47%, frente a un 45% registrado por el presidente-candidato, Juan Manuel Santos. En tanto, el voto en blanco captura el 6% de las preferencias, un descenso notable comparado con el 15% marcado en el sondeo publicado por Cifras y Conceptos el 29 de mayo.

Los votos que en primera vuelta se decantaron por candidatos diferentes de Santos y Zuluaga suman casi 5 millones; es decir, el 40% de los sufragios válidos. Por tal motivo, los equipos de campaña de los aspirantes al sillón presidencial cesaron el intercambio de acusaciones relacionadas con financiamiento e interceptaciones ilegales y se dedicaron a buscar el respaldo de los que no llegaron al balotaje.

Si bien en el sistema presidencialista colombiano, donde el voto por la persona prima sobre el voto por el partido, las preferencias no son íntegramente endosables, las coaliciones partidistas que se pacten y los guiños personales que se hagan definirán el próximo presidente de la república.

De manera oficial, la aspirante por el Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, adhirió a la campaña de Zuluaga con el respaldo del directorio nacional y sobre las bases de un acuerdo programático. Sin embargo, en la práctica ese conglomerado había llegado dividido a la primera vuelta, pues un sector importante de congresistas –entre ellos sus mayores electores– estaba alineados con Santos. El “ala santista” del conservadurismo reconfirmó su apoyo a la reelección del mandatario la semana pasada.

En la alianza de la izquierda, Aída Abello, líder de la Unión Patriótica, pidió a sus seguidores respaldar a Santos para darle continuidad al proceso de paz que el gobierno adelanta con la guerrilla de las FARC en Cuba. Entre tanto, las directivas del Polo Democrático acordaron dejar en libertad a sus electores para escoger entre Santos y Zuluaga. A título personal, la candidata Clara López anunció abiertamente su apoyo al presidente y está haciendo campaña a su lado en la capital del país, fortín electoral de la izquierda política. Un grupo de congresistas del Polo Democrático pidió a sus seguidores votar en blanco.

Por otra parte, Enrique Peñalosa y su colectividad (Partido Verde), también se abstuvieron de pedir a sus votantes inclinarse por uno u otro candidato para el balotaje, aunque Peñalosa aclaró que no votará en blanco. Vale la pena destacar que un sector del partido Verde representado por el precandidato presidencial John Sudarsky expresó su respaldo a Santos.

Tras estas alianzas las fuerzas están repartidas. El reciente respaldo de varios expresidentes a las campañas está haciendo notar a la opinión que estaba adormecida la importancia de lo que está en juego. Las encuestadoras tienen dos días para divulgar sus últimas mediciones antes de que la veda entre en rigor.

La carrera por la presidencia está abierta

A nueve días de los comicios en Colombia, dos sondeos de opinión pública mostraron cifras que dejan absolutamente abierta la competencia por el control de la Casa de Nariño y que hasta hace algunas semanas era liderada con tranquilidad por Juan Manuel Santos.

Según la encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC) Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático) lidera la intención de voto con el 24%, mientras que el presidente Santos (Partido de La U) aparece en segundo lugar con el 22%. En tanto, la encuesta de la firma Infométrika indica que Santos alcanza el 31,3% de intención de voto manteniendo una ligera ventaja sobre Zuluaga, quien registra el 29,6%. Los márgenes de error en el muestreo son de 2,5% para CNC y de 5,1% para Infométrika.

La primera conclusión tras el análisis de dichas encuestas es que Colombia, a poco más de una semana de la elección, no tiene un ganador claro. Segundo, lo que sí corroborarían las cifras es que los pases para la segunda vuelta ya están definidos, pues Enrique Peñalosa, candidato del Partido Verde, ha sido relegado en las intenciones de voto a un distante tercer lugar, recogiendo solo entre el 10% y 13% de las intenciones de voto.

El factor inmediato a considerar y que explica la variación numérica de las encuestas son dos escándalos que estallaron a comienzos de la semana pasada en torno a las candidaturas de Santos y Zuluaga (ver Escándalos con efecto político) y la serie de acusaciones que han volado de una campaña a otra desde entonces.

Buena parte del alza en la intención de voto por Zuluaga antecede el escándalo, ya que una encuesta publicada por el CNC el 5 de mayo ya daba a Zuluaga 22% de la intención de voto (ver encuesta). En el caso del sondeo de Infométrika, la fecha de recolección de datos — 3 al 6 de mayo — no alcanzaría a considerar las reacciones de los electores frente a los escándalos, pues los acontecimientos más importantes ocurrieron en los días siguientes.

Solamente la encuesta del pasado lunes del CNC refleja las preferencias de voto tras las revelaciones que enlodan a estos dos candidatos y a sus campañas, siendo prematuro emitir juicios certeros sobre su impacto. Por tanto, la sorpresa no es el auge de Zuluaga sino la baja de Santos, quien en la serie de sondeos de CNC ha visto caer sus preferencias del 26% al 22% entre las encuestas publicadas el 29 de abril y el pasado lunes.

Lo que queda sin explicar — de mantenerse esta tendencia — es por qué los escándalos afectaron la campaña de Santos pero no la de Zuluaga.

El tiempo para revertir el efecto negativo sobre la intención de voto a favor del candidato oficialista se agota y al parecer, el resultado en las urnas será el mejor test para cuantificar el verdadero impacto sobre la continuidad de Juan Manuel Santos en el poder.

Santos y Zuluaga en la recta final

Por primera vez en la carrera por la presidencia aparece una encuesta en donde no hay un ganador claro. Adicionalmente dos escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga amenazan con impactar la percepción de los votantes colombianos a 15 días de la elección.

Según el último sondeo divulgado por el Centro Nacional de Consultoría (CNC), las intenciones de voto ciudadanas registradas por el candidato oficialista, Juan Manuel Santos (Partido de La U), y el aspirante uribista, Oscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), son demasiado próximas entre sí para decretar un puntero absoluto. Santos captura el 23% de la opinión, mientras que Zuluaga alcanza el 22%.

Si bien la encuesta del CNC confirma el despegue de la campaña de Zuluaga y el rezago de Enrique Peñalosa (Partido Verde), quién obtiene el 13% de las preferencias, otro sondeo publicado por Cifras y Conceptos (CyC) indica que Santos aún sigue al frente. Las mediciones de esta firma, más fiables gracias a las técnicas de recolección de datos que emplean (entrevista cara a cara, en lugar de encuesta telefónica), dan a Santos un 27% de las preferencias ciudadanas. Entre tanto, Zuluaga marca el 19% y el voto en blanco ocupa el tercer lugar con el 17%.

Estas cifras no representan novedad alguna para el oficialismo, ya que desde febrero las preferencias por Santos no han bajado más allá del 23%, ni han superado el 32%. Sin embargo, para Zuluaga los guarismos son muy positivos y requieren explicación. En línea con el mayor y mejor reconocimiento de Zuluaga que la encuesta de Gallup indicaba la semana pasada, el sondeo de CyC ratifica la creciente imagen favorable del candidato uribista, al pasar del 23% al 38% entre marzo y abril. Esta favorabilidad se estaría traduciendo en votos que no necesariamente vienen de otros candidatos, sino del descenso en el voto en blanco, el cual dentro de la serie de encuestas de CyC, bajó del 27% al 16%.

Otro elemento explicativo en el ascenso general de Zuluaga es su fortalecimiento en la plaza electoral más importante del país, Bogotá. Según la misma encuestadora, el porcentaje de capitalinos que votarían por Zuluaga, si las elecciones fueran mañana, sería el 29%. En marzo solo recogía un 16%. Es factible que los acercamientos con el ex-vicepresidente Francisco Santos — enemigo acérrimo del primer mandatario y favorito a la alcaldía de Bogotá — y que terminaron con su adhesión a la campaña de Zuluaga hace pocos días, hayan influido en este repunte.

La encuesta de CyC además señala un empate entre Peñalosa y Clara López (Polo Democrático y Unión Patriótica). Ambos candidatos capturan el 10% de las intenciones de voto. Entre tanto, Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) registra un 8%, igualando a los indecisos. De forma similar, el sondeo del CNC muestra a López con el 11%, a Ramírez con el 10%, el voto en blanco con apenas el 7% y a los indecisos con el 14%.

Escándalos con efecto político

A 15 días de la elección, esta semana las campañas presidenciales fueron sacudidas por fuertes escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga.

En el oficialismo, Juan José Rendón Delgado (más conocido como J.J. Rendón), el principal asesor y estratega de la campaña del presidente Santos renunció el lunes a su cargo tras acusaciones de robarse millones de dólares de un grupo de narcotraficantes. El grupo habría estado negociando con el gobierno su entrega a la justicia. Hasta ahora parece claro que el presidente ignoró la propuesta mafiosa y dejó el caso en manos de la fiscalía. En tanto, el ex presidente Uribe aprovechó la ocasión para arremeter contra Santos, asegurando que Rendón habría girado US$ 2 millones para la campaña del actual mandatario en 2010, declaración que le valdrá una denuncia penal por parte del equipo santista.

En el terreno de Zuluaga las cosas no están mejor. Un hacker fue capturado el martes acusado de interceptar ilegalmente comunicaciones del gobierno, periodistas y miembros de las FARC, este último grupo en negociaciones de paz con el gobierno en La Habana. El hacker resultó ser un miembro de la campaña de Zuluaga.

Los vínculos del hacker con la campaña de Zuluaga quedaron al descubierto tras un fallido intento del gerente de la campaña (en compañía del hacker) por difundir una noticia según la cual las FARC obligarían a votar por Santos en el departamento del Putumayo. El hecho puso en el tapete las intenciones de jugar sucio en la contienda electoral y de hacerlo incluso a costa del proceso de paz. Las reacciones fueron inmediatas. El director del partido Liberal acusó a Zuluaga de traicionar al país en su afán presidencial. Adicionalmente, un senador exigió la renuncia de Zuluaga a la candidatura presidencial.

Por ahora el momentum mediático (negativo) está más cerca de Zuluaga que de Santos, aunque el efecto político de los escándalos en ambas candidaturas está por verse.

Colombia en statu-quo

La carrera por el control de la Casa de Nariño está transitando por una especie de letargo a poco menos de un mes de la elección. De no mediar sorpresas, Juan Manuel Santos (Partido de la U), será el primer candidato en asegurar un cupo para la inevitable segunda vuelta electoral. El presidente-candidato lidera la intención de voto con cerca de 30% de las preferencias.

La verdadera pregunta es quién lo acompañara en la segunda vuelta: Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático) o Enrique Peñalosa (Alianza Verde ). Si bien ambos contendores estarían casi igualados, el pronóstico de Tresquintos sugiere que la balanza estaría levemente inclinada hacia el aliado de Uribe. Mientras que Zuluaga obtendría cerca de 18%, Peñalosa obtendría cerca de 16%.

La relativa estabilidad en las preferencias de los colombianos se explica por un factor clave: la ausencia de un debate de ideas. Más allá de los mensajes y emplazamientos a través de los medios de comunicación, los candidatos a la presidencia no se han enfrentado cara a cara. Los colombianos no han podido comparar sus programas. Esto explicaría el alto porcentaje del voto en blanco, que si bien podría alcanzar un máximo histórico (16%, según el pronóstico de Tresquintos), no sería suficiente para invalidar la elección.

En este escenario de pasividad, Santos reporta los dividendos más altos. Los colombianos tienen absoluta claridad respecto al programa de gobierno del mandatario en ejercicio y por sobre todo, su propuesta en materia de seguridad democrática. La lenta marcha de las negociaciones de paz en La Habana extiende la ventaja de Santos frente a sus contendores. Para muchos votantes no parece una decisión prudente un cambio en el liderazgo mientras no se cierre el capítulo con las FARC.

Lo que queda por definir es si será sostenible rehuir el enfrentamiento cuando queden solo dos aspirantes al sillón presidencial. Cuando la segunda vuelta esté firmada, los días para un verdadero debate estarán contados.

Zuluaga asoma como rival de Santos en segunda vuelta

Encuestas publicadas la última semana indican que es muy probable un segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia. Juan Manuel Santos, quien sigue al frente de las intenciones de voto en todos los sondeos — con un rango que va entre 23% y 32% — será uno de los candidatos que aparezca en la papeleta de votación, pese a que a 23 días de los comicios un paro agrario que se lleva a cabo en zonas del Huila, Boyacá y Cundinamarca representa una amenaza para la campaña del candidato oficialista.

El contendor de Santos no esta aun definido, no obstante el reciente despegue de la candidatura de Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático. Según las encuestas Gallup e Ipsos, las intenciones de voto para Zuluaga alcanzan el 15% y 20,5%, respectivamente, frente a 11% y 10,1% de las preferencias ciudadanas capturadas por el candidato del Partido Alianza Verde, Enrique Peñalosa.

Si bien estos datos ponen fin al empate técnico, que por semanas se ha presentado entre estos dos candidatos (con márgenes de error del 3%) no ocurre así con los guarismos del Centro Nacional de Consultoría (CNC) y de Datexco, que otorgan a Zuluaga una ventaja más estrecha sobre Peñalosa, entre 0,3% y 1%.

Ninguna salida en falso de Peñalosa, ni ningún anuncio audaz o logro importante de la campaña de Zuluaga ocurrieron en días pasados como para explicar la caída del candidato verde y el auge del aspirante uribista. Si bien es cierto Peñalosa generó noticias negativas con respecto a unas declaraciones descontextualizadas relacionadas con prejuicios racistas, estas no fueron difundidas en masa ni como primicia por los medios de comunicación. Su descenso probablemente está ligado con el hecho de que encuestas recientes, como la de Gallup, miden mejor las preferencias de los ciudadanos en zonas rurales; así como que Datexco, que en sondeos anteriores sobredimensionó el peso electoral de Bogotá y de las ciudades , y por ende del candidato verde modificó sus técnicas de recolección de datos, eliminando el sesgo hacia el estrato medio-urbano que hacía más fuerte al exalcalde.

Entre tanto, los 3 o 4 puntos porcentuales de más que captura Zuluaga tienen diferentes orígenes, según la encuesta. Por ejemplo, en el sondeo realizado por Gallup, estos pueden venir del declive en el voto en blanco, que si bien sigue alto (16%), hace dos meses registraba 28%, y en marzo 20%. En el caso del CNC, el incremento de Zuluaga puede ser resultado del descenso de los indecisos, que pasó del 10% a comienzos de abril a 5% la semana pasada.

Si bien hay que reconocer que la caída tanto del voto en blanco como de los indecisos de forma no proporcional entre todos los candidatos parece extraña, es consistente con el notable florecimiento en imagen y reconocimiento de Zuluaga en el último mes. La opinión favorable del candidato del Centro Democrático fue la única en mejorar, al subir 7 puntos del 34% al 41%, mientras que las de los demás candidatos bajaron o se mantuvieron estables.

Las encuestas realizadas por el CNC y Gallup además señalan un ligero repunte de la candidata del partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, registrando el 10% y 11,2% de la intención de voto, respectivamente. Mientras tanto, las preferencias por Clara López, de la alianza Polo Democrático y Unión Patriótica, persisten entre el 6% y 9,6%.

A un mes de las elecciones presidenciales

La restitución del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, así como algunos conflictos surgidos en la coalición oficialista marcaron el acontecer político en Colombia. A un mes las elecciones presidenciales, no se difundieron nuevos sondeos de opinión pública. Sólo la proyección del voto en blanco, publicada por Tresquintos agregó nuevos elementos de análisis esta semana.

Sin embargo, al interior del santismo sondeos internos revelados por el portal colombiano, La Silla Vacía, habrían mostrado que Juan Manuel Santos continúa al frente de las preferencias ciudadanas con un 32% de los votos, seguido del candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, con 14% y Enrique Peñalosa, del Partido Verde, con 13%. Estos últimos porcentajes son prácticamente iguales a los que publicó Cifras y Conceptos el 31 de marzo (teniendo en cuenta los márgenes de error). En tanto, las preferencias por Santos son moderadamente más altas que las mostradas recientemente por el Centro Nacional de Consultoría, entre 23% y 27%. Por último, el porcentaje de los indecisos, alcanzaría el 10%.

Uno de los elementos más destacados del análisis oficialista es el supuesto repunte de Santos, que sorprende si se contrasta con los acontecimientos políticos que han afectado al gobierno y su campaña reeleccionista en días pasados. Por un lado, la restitución del alcalde de Bogotá por orden de un juez hizo ver la decisión tomada por el primer mandatario — de no acatar la recomendación de suspender el proceso hecha por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en marzo — como errada e inocua. Por otra parte, el malestar y los conflictos registrados al interior de la coalición oficialista entre congresistas liberales, representantes de Cambio Radical y las directivas de la campaña, no se estarían suscitando si el optimismo y la confianza reinaran en el equipo santista a solo un mes de los comicios.

Las campañas de los candidatos que pelean por el tiquete a la segunda vuelta siguen sin despegar, pese a que ninguna encuesta indica que Santos obtendrá la mayoría absoluta el 25 de mayo. La candidatura de Marta Lucía Ramírez, del Partido Conservador, ha centrado el debate político sobre la convención del partido en la cual fue elegida y sobre la que el Consejo Nacional Electoral emitirá un juicio próximamente, que de ser negativo podría poner fin a sus aspiraciones presidenciales.

En tanto, declaraciones sustanciales hechas por Enrique Peñalosa, quien en un eventual gobierno no estaría dispuesto a firmar un comercial con Corea del Sur (que se está negociando actualmente) o que la candidata del Polo Democrático, Clara López, quien se opondría a las importaciones de café de ser electa presidenta, pasan completamente desapercibidas por los principales medios colombianos, se relegan a notas marginales o curiosidades de campaña, pese a que éstas revelan posiciones políticas e ideológicas con implicaciones de cierto calibre.

Peñalosa ha acaparado más portadas por supuestas declaraciones racistas (descontextualizadas). En una entrevista en la Revista Bocas, Peñalosa, en la que indicó: “Trabajé más de dos años como obrero raso en una construcción, tan raso, que era el único no negro de la obra”. Las declaraciones le valieron dos días de mala prensa y la increpación de la fundación CHAO Racismo.

Finalmente, la anunciada estrategia ausentista de Santos y de Peñalosa en los debates presidenciales, sumada a una probable reproducción de noticias alrededor del paro agrario programado para el lunes 28 de abril, la muy factible impugnación de la medida que restituye al alcalde Petro — además del renacer de una revocatoria de su mandato por la vía plebiscitaria — y el reinicio de los diálogos de paz en Cuba, auguran el dominio de los espacios mediáticos por el candidato oficialista.

Santos sigue en la punta

El presidente y candidato del oficialismo Juan Manuel Santos registra una intención de voto de 27% en la encuesta publicada el pasado lunes por el Centro Nacional de Consultoría (CNC). En tanto, Enrique Peñalosa, del partido Alianza Verde y Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático, se pelean por el segundo lugar y el pase a la segunda vuelta en junio con el 17% y 15% de las preferencias ciudadanas, respectivamente. Estos guarismos equivalen a un empate técnico entre los dos aspirantes. La leve tendencia a la baja en la intención de voto por Santos registrada en las últimas tres semanas se mantiene.

Los porcentajes de votación que obtienen todos los aspirantes siguen sin mostrar altibajos importantes: el gobierno del presidente Santos no logró capitalizar políticamente la destitución del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro y, de hecho, es posible que la próxima semana tenga que restituirlo en el cargo, según lo determine el Consejo de Estado. Las medidas del gobierno dirigidas a contener la amenaza de un segundo paro agrario solo han logrado prevenir una caída más fuerte en la popularidad del primer mandatario, quien además ha tenido que resistir duras críticas sobre proceso de paz hechas por el expresidente Álvaro Uribe, como por el candidato del uribismo, Oscar Iván Zuluaga.

Sin embargo, Santos continúa perfilándose como el más probable ganador de la elección presidencial. Las razones que explican el liderazgo del candidato oficialista han sido dilucidadas en parte, tras el análisis de los datos de otra encuesta hecha por el CNC. El sondeo consultó a los ciudadanos respecto a las características que prefieren encontrar en un candidato presidencial: visión de futuro, honradez, respeto por la democracia, que impulse el bienestar económico y respete la democracia son algunos de los rasgos más importantes registrados por la encuesta. Los resultados del sondeo muestran a Santos como el candidato que más se acerca a dichos ideales. Destacan el respeto por la democracia y tener una visión de futuro para el país. Percepciones como estas son poco susceptibles de cambiar en el corto plazo y ayudan a entender por qué Santos lidera las encuestas.

Respecto al voto blanco, comparado con los niveles marcados en marzo, continúa su tendencia a la baja ubicándose en el 9%. Los escasos puntos porcentuales de más que muestran Peñalosa y Zuluaga probablemente se originen en votantes que antes se inclinaban por el voto en blanco o en aquellos que están saliendo del rango de los indecisos. Encuestas realizadas en marzo por Ipsos y el CNC registraban a los indecisos representando el 19% y 13% respectivamente, mientras que en el sondeo del pasado lunes este grupo representaba el 10%.

La Semana Santa y la muerte del nobel Gabriel García Márquez el pasado jueves eclipsarán las noticias de campaña en los próximos días. Después del receso, y prácticamente a un mes de las elecciones, la carrera por la presidencia entra en su recta final.

Petro, la paz y el paro

La intención de voto en las encuestas que están por venir estarán marcadas por acontecimientos ligados a tres temas de gran visibilidad mediática: el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, la amenaza de un segundo paro agrario y la posible restitución del ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Dichos temas incidirán directamente en el gobierno y por consiguiente en el aspirante a la reelección por el partido de La U, el presidente en ejercicio, Juan Manuel Santos.

El candidato oficialista enfrenta una situación compleja. Sin titubear en su apuesta por la salida negociada al conflicto con la guerrilla, el presidente Santos declaró que iba a “jugársela por la paz hasta el último día de su vida”, agregando que ahora lo pensaría dos veces antes de dar de baja a Timochenko, el legendario cabecilla de las FARC.

Si bien, el proceso de paz ha sido uno de los emblemas del oficialismo, la defensa del proceso afronta dos retos que afectan la opinión de los electores en plena campaña: primero, la intensificación de acciones militares contra la fuerza pública por parte de la guerrilla socava el apoyo ciudadano al proceso. En las últimas semanas tres policías fueron asesinados en una emboscada en Caquetá, dos más fueron secuestrados, torturados y ultimados en Nariño y dos militares murieron en un atentado en el Amazonas. Según Cifras y Conceptos, el porcentaje de colombianos que cree que las acciones militares son la mejor solución en la lucha contra las FARC subió del 25% al 34% entre enero y finales de marzo, mientras que los que creen que el mejor camino es la negociación política, cayó del 39% al 30%.

Segundo, la vulnerabilidad que genera sostener los diálogos de paz y por otra parte combatir a la guerrilla hace que Juan Manuel Santos sea un blanco fácil para sus contendores en la carrera presidencial. El opositor, y candidato del Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga, acusó recientemente al mandatario de ser “débil e incompetente”. Asimismo y en relación con las dudas de si dar o no de baja a Timochenko, Zuluaga sostuvo que un presidente que vacila capturar al máximo jefe del narcotráfico y el terrorismo, no puede reelegirse.

Otra de las amenazas contra Santos es la posibilidad de un nuevo paro agrario, que el año pasado bloqueó importantes vías de comunicación. La movilización despertó la solidaridad de los urbanitas colombianos con las causas campesinas, y por consiguiente le significó al presidente Santos el descalabro más notable en su popularidad. Ante la acción agraria, el gobierno reaccionó ampliando créditos, garantizando precios y prometiendo auxilios. Las medidas parecen haber apaciguado a los cafeteros, arroceros y cacaoteros. Pese a estos esfuerzos hay sectores que aseguran seguir en problemas. Los movimientos sociales del campo en sintonía con la opinión favorable del electorado urbano pueden causar problemas, esta vez, irreversibles a la campaña re-eleccionista.

Por último, la saga de la alcaldía de Bogotá suma otro capítulo: los efectos de la polémica decisión tomada por el presidente Santos de no acatar las medidas cautelares recomendadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En marzo, el organismo solicitó suspender la destitución del alcalde Gustavo Petro. Esta vez, la decisión de gobierno podría verse anulada si el Consejo de Estado decide restituir al burgomaestre, una sentencia que se espera después de Semana Santa. El presidente Santos, quién tendría pocas opciones ante el Alto Tribunal, ya anunció que acataría cualquier decisión que determine el ente. El posible regreso de Petro a la alcaldía no solo hará ver inocuas las acciones del presidente, sino que rehabilita la voz pública del alcalde y revitaliza la retórica anti-santista.