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¿Cómo votan en Bogotá?

Con Stefan Bauchowitz.

Con 5,2 millones de potenciales votantes la capital de Colombia representa el 16% del electorado nacional. La participación de los capitalinos en los comicios parlamentarios ha disminuido gradualmente desde 2002, cuando alcanzó 42,1%, hasta su punto más bajo registrado en 2013, cuando marcó el 35,5%. En las últimas elecciones legislativas, la diferencia entre la participación nacional y la bogotana fue de 8%. Sin embargo, Bogotá compensa su desinterés por elegir congresistas acudiendo a las urnas en masa para decidir presidentes.

Mientras que para las presidenciales la participación nacional en las últimas tres elecciones ha rondado el 48%, en Bogotá ha llegado a 56%. En 2010, la diferencia superó el 10%, cuando la participación a nivel nacional fue de 50% y la participación en Bogotá alcanzó 60%. El bajo abstencionismo aumenta el peso relativo de la ciudad en la arena nacional, pues si bien representa el 16% de potenciales votantes, tiene casi el 20% de los votantes efectivos.

Esta particularidad hace que utilizar las elecciones parlamentarias para hacer inferencias sobre las presidenciales sea particularmente arriesgado, en Bogotá.

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Además de la cuestión participativa, la capital es la plaza donde se concentran, en volumen al menos, votos de opinión y de izquierda muy importantes. Tanto el Partido Verde como el Polo Democrático tienen en Bogotá buena parte de sus músculos electorales. Los cuadros de abajo usan datos de la elección presidencial de 2010. Destacan cinco elementos:

  1. El santismo, representado en los votos por el Partido de La U, no puede desligarse del fuerte elemento uribista que lo integraba entonces, cuando Santos era aliado íntimo de Álvaro Uribe y se convirtió en heredero político y electoral del saliente mandatario.
  2. Si bien teniendo en cuenta que la votación por el Partido de la U en 2010 equivalía en buena medida a la votación por el uribismo, Bogotá era la región, dentro del uribismo, menos inclinada a favor de Santos. Esto podría ser favorable para Santos hoy, ahora que Santos y Uribe son enemigos irreconciliables.
  3. Cambio Radical, cuyo líder y fundador es Germán Vargas Lleras (actual candidato a vicepresidente de Santos), tiene su fortín político en Bogotá.
  4. Bogotá es por excelencia la plaza del partido Verde. Lo fue en 2010 cuando el candidato presidencial era Antanas Mockus y obtuvo el 27% de los votos, y lo es hoy con Enrique Peñalosa, quien registra una intención de voto de 23,6%, según una encuesta de Gallup. Peñalosa, según esta encuesta, ganaría en Bogotá.
  5. La izquierda política tiene en Bogotá una larga tradición y mantiene una cuota de la votación importante, que solo es superada en elecciones a presidente por las votaciones en la costa atlántica. En 2006, el candidato del Polo Democrático recibió el 23% de la votación capitalina, en lo que fue prácticamente una contienda entre dos aspirantes; mientras que en 2010, Gustavo Petro obtuvo el 9%. Este guarismo coincide exactamente con la intención de voto registrada por la candidata Clara López a una semana de los comicios.

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Resumiendo, Bogotá define una quinta parte de los votos nacionales. Si bien el santismo dista mucho de ser una fuerza dominante, el alto fraccionamiento del electorado bogotano entre fuerzas independientes, de izquierda, y posiblemente también de inconformes (voto en blanco), jugará a favor del presidente-candidato.

 

¿Qué tan importante es el voto rural?

Con Stefan Bauchowitz

El voto rural es más importante de lo que parece. Primero, porque las pequeñas urbes (aquellas con menos de 20,000 habitantes) participan más en las elecciones que las grandes ciudades (aquellas con más de 900,000 habitantes).

En las últimas elecciones legislativas, las pequeñas urbes registraron una participación del 49%, mientras que las grandes ciudades registraron una participación de 39%. Si bien en las pequeñas urbes solo votaron 2,7 millones de personas, comparado con los 3,6 millones de personas que lo hicieron en las grandes ciudades, también es el caso que localidades con menos de 50,000 habitantes — donde la población sufragante efectiva supera los 5 millones — exhiben una participación electoral significativamente más alta, alcanzando un 48% en los comicios de marzo, por ejemplo.

El voto rural también es importante porque Santos sigue fuerte en aquellos municipios con menos de 20,000 habitantes — según la intención de voto recogida por la encuesta de Gallup. Cuatro de cada diez votantes en este segmento del electorado dice que marcará a Santos en el tarjetón. El apoyo por el presidente desciende gradualmente a medida que los municipios aumentan de población: al 37% en localidades con menos de 100,000 personas, a 33% en aquellas con menos de 900,000, y a cerca de 25% en las grandes ciudades. La intención de voto por el candidato del partido Verde, Enrique Peñalosa, muestra la tendencia inversa: a subir a medida que las poblaciones crecen en tamaño, si bien desde una base mucho más baja, cercana al 6% en los municipios más pequeños, hasta el 18% en las cinco ciudades capitales. Lo que sucede hoy con la intención de voto por Santos y Peñalosa según la población municipal se refleja también con las votaciones reales registradas en la elección de 2010 entre Santos y el también candidato del Partido Verde, Antanas Mockus.

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Santos y Zuluaga en la recta final

Por primera vez en la carrera por la presidencia aparece una encuesta en donde no hay un ganador claro. Adicionalmente dos escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga amenazan con impactar la percepción de los votantes colombianos a 15 días de la elección.

Según el último sondeo divulgado por el Centro Nacional de Consultoría (CNC), las intenciones de voto ciudadanas registradas por el candidato oficialista, Juan Manuel Santos (Partido de La U), y el aspirante uribista, Oscar Iván Zuluaga (Centro Democrático), son demasiado próximas entre sí para decretar un puntero absoluto. Santos captura el 23% de la opinión, mientras que Zuluaga alcanza el 22%.

Si bien la encuesta del CNC confirma el despegue de la campaña de Zuluaga y el rezago de Enrique Peñalosa (Partido Verde), quién obtiene el 13% de las preferencias, otro sondeo publicado por Cifras y Conceptos (CyC) indica que Santos aún sigue al frente. Las mediciones de esta firma, más fiables gracias a las técnicas de recolección de datos que emplean (entrevista cara a cara, en lugar de encuesta telefónica), dan a Santos un 27% de las preferencias ciudadanas. Entre tanto, Zuluaga marca el 19% y el voto en blanco ocupa el tercer lugar con el 17%.

Estas cifras no representan novedad alguna para el oficialismo, ya que desde febrero las preferencias por Santos no han bajado más allá del 23%, ni han superado el 32%. Sin embargo, para Zuluaga los guarismos son muy positivos y requieren explicación. En línea con el mayor y mejor reconocimiento de Zuluaga que la encuesta de Gallup indicaba la semana pasada, el sondeo de CyC ratifica la creciente imagen favorable del candidato uribista, al pasar del 23% al 38% entre marzo y abril. Esta favorabilidad se estaría traduciendo en votos que no necesariamente vienen de otros candidatos, sino del descenso en el voto en blanco, el cual dentro de la serie de encuestas de CyC, bajó del 27% al 16%.

Otro elemento explicativo en el ascenso general de Zuluaga es su fortalecimiento en la plaza electoral más importante del país, Bogotá. Según la misma encuestadora, el porcentaje de capitalinos que votarían por Zuluaga, si las elecciones fueran mañana, sería el 29%. En marzo solo recogía un 16%. Es factible que los acercamientos con el ex-vicepresidente Francisco Santos — enemigo acérrimo del primer mandatario y favorito a la alcaldía de Bogotá — y que terminaron con su adhesión a la campaña de Zuluaga hace pocos días, hayan influido en este repunte.

La encuesta de CyC además señala un empate entre Peñalosa y Clara López (Polo Democrático y Unión Patriótica). Ambos candidatos capturan el 10% de las intenciones de voto. Entre tanto, Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) registra un 8%, igualando a los indecisos. De forma similar, el sondeo del CNC muestra a López con el 11%, a Ramírez con el 10%, el voto en blanco con apenas el 7% y a los indecisos con el 14%.

Escándalos con efecto político

A 15 días de la elección, esta semana las campañas presidenciales fueron sacudidas por fuertes escándalos vinculados a las candidaturas de Santos y Zuluaga.

En el oficialismo, Juan José Rendón Delgado (más conocido como J.J. Rendón), el principal asesor y estratega de la campaña del presidente Santos renunció el lunes a su cargo tras acusaciones de robarse millones de dólares de un grupo de narcotraficantes. El grupo habría estado negociando con el gobierno su entrega a la justicia. Hasta ahora parece claro que el presidente ignoró la propuesta mafiosa y dejó el caso en manos de la fiscalía. En tanto, el ex presidente Uribe aprovechó la ocasión para arremeter contra Santos, asegurando que Rendón habría girado US$ 2 millones para la campaña del actual mandatario en 2010, declaración que le valdrá una denuncia penal por parte del equipo santista.

En el terreno de Zuluaga las cosas no están mejor. Un hacker fue capturado el martes acusado de interceptar ilegalmente comunicaciones del gobierno, periodistas y miembros de las FARC, este último grupo en negociaciones de paz con el gobierno en La Habana. El hacker resultó ser un miembro de la campaña de Zuluaga.

Los vínculos del hacker con la campaña de Zuluaga quedaron al descubierto tras un fallido intento del gerente de la campaña (en compañía del hacker) por difundir una noticia según la cual las FARC obligarían a votar por Santos en el departamento del Putumayo. El hecho puso en el tapete las intenciones de jugar sucio en la contienda electoral y de hacerlo incluso a costa del proceso de paz. Las reacciones fueron inmediatas. El director del partido Liberal acusó a Zuluaga de traicionar al país en su afán presidencial. Adicionalmente, un senador exigió la renuncia de Zuluaga a la candidatura presidencial.

Por ahora el momentum mediático (negativo) está más cerca de Zuluaga que de Santos, aunque el efecto político de los escándalos en ambas candidaturas está por verse.